Cada 20 de enero, la ciudad de Veracruz rinde homenaje a su santo patrono: San Sebastián Mártir, una figura cuya historia se entrelaza con las epidemias, la fe y el propio origen del puerto como ciudad.
Ricardo Cañas Montalvo, historiador y promotor de Veracruz, relató que el nombramiento de San Sebastián como protector no fue casual, sino consecuencia de uno de los episodios más críticos que enfrentó Veracruz en el siglo XVII.
San Sebastián nació en el siglo III de nuestra era, en lo que hoy es Francia, y fue educado en Roma, donde más tarde ingresó como soldado a la Guardia Pretoriana del emperador Diocleciano.
Destacó por su valentía y cercanía con el emperador, sin que éste supiera que Sebastián practicaba en secreto la fe cristiana, religión prohibida en ese momento dentro del Imperio Romano. Desde las sombras, el joven soldado visitaba cárceles, hospitales y casas particulares para predicar el cristianismo y asistir a los perseguidos.
Al ser descubierto, fue acusado de traición y condenado a morir asaeteado. Atado a un árbol o columna, fue atravesado por flechas colocadas deliberadamente en zonas no vitales para prolongar su agonía.
“Querían que sufra, que tenga una agonía bastante larga”.
Dado por muerto, fue abandonado hasta que una mujer llamada Irene lo rescató y lo curó, y contra todo escenario decidió enfrentar nuevamente a Diocleciano, quien al verlo con vida ordenó su ejecución definitiva.
Su cuerpo fue arrojado a una cloaca de la Vía Apia, de donde posteriormente fue rescatado para recibir sepultura cristiana.
Con el paso del tiempo, San Sebastián Mártir se convirtió en el santo al que se encomendaban los enfermos durante epidemias
Y esa devoción llegó a Veracruz alrededor de 1647, cuando el puerto —entonces conocido como la Ciudad de Tablas— fue golpeado por una severa epidemia de fiebre amarilla, llamada en la época “vómito prieto”.
De acuerdo con los registros históricos, una familia española había traído desde Europa una imagen del santo, la cual fue sacada en procesión por las calles del puerto, luego de esto, la enfermedad comenzó a ceder, hecho que fue interpretado como un milagro.
Por lo que quieras que haya sido, cosa de la naturaleza o milagro, la enfermedad cedió”.
Desde entonces, San Sebastián Mártir fue proclamado patrono de la ciudad de Veracruz, título que conserva hasta hoy.

Recordó que durante años, existió una pequeña iglesia dedicada a su culto en lo que actualmente es la calle 5 de Mayo, a la altura de Hernán Cortés, sin embargo, el templo quedó a extramuros tras el crecimiento urbano y terminó en ruinas, hasta ser destruido durante el bombardeo estadounidense de 1847.
La imagen del santo fue trasladada primero a la iglesia de La Merced y posteriormente a la Catedral de Veracruz, concluida en 1721, donde actualmente se encuentra. En los últimos años, su festividad ha cobrado nueva fuerza, con celebraciones religiosas y actividades culturales impulsadas tanto por la Iglesia como por autoridades municipales, incluyendo exposiciones artísticas y eventos históricos.
Por su parte, el Vocero de la Diócesis de Veracruz, Aurelio Mojica Limón, destacó que para la Iglesia Católica, la celebración de San Sebastián es muy importante, ya que es muestra de fe y fervor, especialmente en tiempos de enfermedades y epidemias.
“San Sebastián vivió si fe con valor y valentía y nos invita a que vivamos así nuestra fe”.
Para celebrar al Santo patrono de los veracruzanos, se han realizado misas en las que se les ha dado la unción a los enfermos.
Además, de que este martes 20 se llevará a cabo una procesión encabezada por el Obispo, Carlos Briseño Arch, que se realizará a las 6 de la tarde y saldrá de Independencia y Rayón, en la que habrá algunas estaciones en las que se pedirá por la salud del puerto.
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