“Un viernes de locos”, la película de Disney de 2003, fue todo un éxito, gracias a la excelente química que tuvieron en pantalla, Jamie Lee Curtis, y una joven estrella en ascenso, Lindsay Lohan, las cuales formaban parte de este nuevo remake que logró cautivar a las audiencias gracias a las divertidas situaciones que vivían, a la buena interpretación de cada una de ellas, y a ese lado musical que la casa del ratón siempre se ha empeñado en colocar en todos sus filmes, teniendo una canción muy pegajosa, que hasta hoy en día los fans recuerdan con nostalgia… “Take me away”.

Debo ser sincero, dejé de ser partidario de nuevas versiones o continuaciones de las historias que en su momento fueron todo un éxito, y esto es porque muchos regresos han sido innecesarios, y eso es lo que nos hace estar en una línea muy delgada con “Otro viernes de locos”, la cual arriba 22 años después con un aire actualizado, con el mismo carisma positivo de las protagonistas, con varias caras conocidas de la cinta del 2003 que realizan participaciones especiales, pero con una historia algo repetida que se justifica pero no logra encantar en totalidad, principalmente por ese aire forzado, con nuevos personajes insípidos y un sube y baja de situaciones que rayan muchas veces en lo ridículo, raro, sin dejar de lado lo meloso y emotivo, pero donde extrañamente nos reímos mucho por la chispa de Lohan y Curtis, que sin duda son encantadoras.

No puedo negar que a la cinta se le aplaude tener de regreso a las mismas protagonistas, y también incluir a varios de los actores que dieron vida a los personajes de la película de antaño, como es el caso de Mark Hamon, el esposo de la Dra. Tess; Christina Vidal y Haley Hudson, las chicas integrantes de la banda de Anna; Ryan Malgarini, el hermano de Anna; Stephen Tobolowsky como el Sr. Elton, y Chad Michael Murray, el estreno galán de madre e hija, y que si bien súper equis en el pasado, aquí lo es más a un grado lamentable; lo que le otorga un toque de nostalgia que no se puede evitar, pero precisamente todos están totalmente desaprovechados por darle valor a los nuevos personajes como Manny Jacinto como Eric, el nuevo interés romántico de Anna; Julia Butters y Sophia Hammons, como Harper y Lily, las hijas respectivamente de estos últimos y quienes de inicio me costó mucho trabajo conectar con ellas; Vanessa Bayer como madame Jen, encargada de dar la nueva frase “El sentir de algunos debes cambiar, para regresar a donde debes estar”, ahora responsable de la conversión de cuerpos y con un personaje estresante, y Maitreyi Ramakrishnan como la cantante Ella, siendo ésta última un claro ejemplo de sobra ya que su personaje de súperestrella es totalmente innecesario.

Me quedo con el hecho de saber que las ganas de hacer una buena continuación sí se notan, porque en realidad son demasiadas las carcajadas que vamos a pasar en la sala de cine con ese humor actualizado entre Lindsay Lohan y Jamie Lee Curtis gracias a su excelente química, que si bien rayan en lo ridículo debido al guión, son encantadoras; regresa el cast original secundario, y es triste que estuvieron muy desaprovechados, y de los nuevos personajes algunos se salvan, mientras que otros, en especial las dos nuevas jóvenes, nos cuesta un poco conectar con ellas de inicio, pero las terminamos aceptando; tendremos nuestro momento musical que tanto esperábamos, aunque no tiene la chispa original, pero la realidad, este regreso ha sido sencillo al retomar el ya trillado argumento del intercambio de cuerpos, pero se les agradece incluir en el soundtrack “Spice up your life” de Spice Girls.

