Las pancartas, los gritos y aplausos, no les alcanzaron a las familias de las y los cadetes que viajaban a bordo del Buque Escuela Cuauhtémoc para decirles lo contentas que estaban de que hubieran llegado de regreso.
Tras el accidente, las y los cadetes fueron traslados vía aérea desde Nueva York hasta el Puerto de Veracruz, para después concentrarles en la Heroica Escuela Naval Militar.
Aunque el aeropuerto estaba cerrado por ser de madrugada y las familias solo pudieron gritarles a lo lejos mientras las ambulancias y camiones les transportaban a su destino, eso no las detuvo de poderles decir lo mucho que los quieren.
Antes de que el avión Boeing 737 aterrizara en el Puerto, las familias fueron llegando hasta la carretera que conduce al aeropuerto, donde se organizaron para estacionar sus vehículos.
Algunas del Puerto de Veracruz, otras de ciudades como Tamiahua o Córdoba y algunas más que viajaron horas para llegar desde Chiapas.


Así se enteraron las familias del accidente del Buque Escuela Cuauhtémoc

Mientras que esperaban, una a una se fueron contando la forma en que se enteraron de la noticia, aunque la mayoría fue cuando orgullosas de sus familiares veían la transmisión en vivo de cómo zarpaban. Pero se encontraron con el accidente que costó dos vidas y varias personas heridas.
Las siguientes horas, contaron, fueron de terror. Intentaban comunicarse, saber cómo estaban sus hijas e hijos y tener noticias de ellos. También narraron que algunas sabían que estarían en mástiles altos mientras que se hacía la salida, lo que aumentaba el temor por lo que pasaba.
Sonia señaló que su hija Lanin iba en uno de los mástiles más altos y ella no lograba saber nada y aunque después supo que había logrado bajar a tiempo, las primeras horas fueron un suplicio.
“Vía telefónica nos llamó para decirnos que no nos preocupáramos pero como padres estamos angustiados (…) estaba en uno de los mástiles, en uno de los de arriba, pero ella recibió la indicación de que se bajaran porque de ese lado los iban a golpear porque los estaban remolcando muy fuerte”, dijo con una gran preocupación, cuando desde uno de los camiones su hija logró sacar la mano para decirle adiós.
También se contaron entre ellas las impresiones que las y los cadetes tenían del accidente, la forma en que algunos dicen estar conmocionados, otros aliviados, algunos más tristes. Y todos lamentando lo sucedido y la vida de América Yamilet Sánchez y Adal Jair Marcos.
“Es que si tú hubieras visto lo que yo vi”, sentenció una de las mamás para explicar la forma en qué tan afectados están todos.
Una vez que aterrizó el avión, las familias podían comunicarse vía WhatsApp con sus cadetes quienes les iban diciendo en cuál de los cinco camiones iban o la forma en que podían reconocerles.
Quienes los esperaban afuera querían que supieran: están ahí para ellos y ellas, sus familias les acompañan. Por eso buscaron estrategias desde prender las luces de su celular, hacer carteles, aplaudir, gritar el nombre de su ser querido. Algunas lograron darles por la ventanilla pequeñas bolsas con artículos.
Las y los cadetes querían que su familia supiera que están allí, que les escuchan y que están bien. Por eso lograban sacar la mano, decir adiós, pararse en el vehículo o encender sus lámparas.
Ahora las y los estudiantes fueron llevados a la Heroica Escuela Naval Militar y las familias podrán visitarles, para después hacer un homenaje a la y él fallecido.
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