Cada año, el Día Mundial del Sueño se celebra el tercer viernes de marzo con el objetivo de concientizar a la población sobre la relevancia del descanso en la salud física, mental y emocional. Impulsado por la World Sleep Society, este día busca promover hábitos saludables de sueño y prevenir trastornos asociados a la falta de descanso.
Dormir bien no solo es una necesidad biológica, sino que también juega un papel fundamental en nuestro bienestar general. Un descanso correcto puede ayudar a mejorar la memoria, regular las emociones, fortalecer el sistema inmunológico y aumentar la capacidad de concentración durante nuestro día a día.
El sueño y la regulación emocional
El Dictamen entrevistó a la psicóloga Diana Kischinevzky Araujo, quien explicó que el sueño y la salud emocional están estrechamente relacionados. La especialista destacó que, desde el punto de vista neurológico, el descanso adecuado permite la interacción entre dos áreas clave del cerebro:
- La amígdala, que es la encargada de procesar las emociones y generar respuestas ante situaciones de peligro o estrés.
- La corteza prefrontal, que actúa como regulador de las emociones y ayuda a tomar decisiones racionales.
Cuando una persona duerme bien, la corteza prefrontal equilibra la actividad de la amígdala, lo que permite responder de manera más controlada a los estímulos emocionales. Sin embargo, la falta de sueño provoca una hiperactividad en la amígdala, lo que puede generar mayor irritabilidad, ansiedad, estrés y dificultades para manejar situaciones cotidianas.
“La calidad del sueño influye directamente en nuestro estado de ánimo. Una persona que no duerme lo suficiente puede sentirse más irritable, triste o ansiosa. Además, la privación del sueño está relacionada con un mayor riesgo de desarrollar trastornos emocionales como la depresión y la ansiedad”, agregó.

El sueño y la memoria están relacionados
Uno de los aspectos más importantes del sueño es su impacto en la memoria y el aprendizaje. Según la psicóloga Kischinevzky Araujo, dormir bien es fundamental para consolidar la información adquirida durante el día.
“Cuando dormimos, el cerebro procesa y organiza los recuerdos. Durante la fase REM (movimientos oculares rápidos), se fortalecen las conexiones neuronales que facilitan el aprendizaje y la retención de información. Por eso, los estudiantes y las personas que trabajan en actividades cognitivas necesitan un descanso adecuado para rendir mejor”, afirmó.
Los estudios han demostrado que las personas que duermen entre 7 y 9 horas diarias tienen una mayor capacidad para resolver problemas, tomar decisiones y retener información en comparación con aquellas que duermen menos de 6 horas.
El insomnio es el trastorno del sueño más frecuente.

La psicóloga Kischinevzky mencionó que “El insomnio es el trastorno del sueño más frecuente. Muchas veces, las personas no logran identificar las causas y pueden pasar meses o años sin recibir un diagnóstico adecuado. Por eso, es importante acudir a un especialista si se presentan problemas para dormir de manera recurrente”.
Más allá del ejercicio y la alimentación, la especialista subraya que el descanso es una pieza clave para el bienestar integral. “Cuando pensamos en hábitos saludables, solemos enfocarnos en la dieta o en la actividad física, pero pocas veces hablamos de la importancia del sueño. Sin embargo, dormir bien es esencial para la salud mental, emocional y física”, señaló.
En este Día Mundial del Sueño, es fundamental recordar que una buena higiene del sueño no solo mejora nuestro estado de ánimo y rendimiento cognitivo, sino que también contribuye a prevenir enfermedades y a mejorar la calidad de vida.
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