Por: Héctor Berlanga/Colaborador
Durante los inicios del Carnaval, se efectuaron los primeros bailes populares, los cuales se organizaban en la calle 5 de Mayo y de ahí en cada esquina había un conjunto con rumba de cajón o bien una danzonera que empezaban a realizar actividad desde la noche hasta las cuatro o cinco de la madrugada del día siguiente.
Por otra parte, en la Lonja Mercantil y el Casino Español, así como otros lugares, se reunían numerosas personas de la élite selecta de Veracruz a danzar y divertirse alegremente; la gran mayoría de los veracruzanos se disfrazaban y es por ello que todos participaban en el alegre festejo sin complejos de ninguna naturaleza, porque era una verdadera fiesta popular donde todos por igual reían y bailaban en completa libertad sin la sombra de que algún extraño pudiera ocasionar alguna dificultad o riña.




Otra de las tradiciones que había antiguamente en el Carnaval de Veracruz era un combate de flores y confeti por las principales calles del centro histórico, y algo que caracterizó dicha época es que existía mucha participación por parte de las empresas en la festividad, pues se llegó a contar con más de 30 carros alegóricos, muchos de ellos pagados por particulares, lo que reflejaba el derroche de ingenio y fantasía, mismos que eran tripulados por las más bellas jovencitas del puerto veracruzano; durante la década de los años 20, uno de los carros que más gustó fue el de un avión, el cual estaba perfectamente detallado y proporcionado.
Algo que muy pocos saben es que el Carnaval surgió de la idea del general Juan Andrew Almazán, quien era jefe de operaciones en la Guardia de Veracruz, en una de esas reuniones en el café El Portal, con el también general Ruperto García y otros entusiastas, vieron con gran simpatía la organización de hacer un Carnaval de manera fija, mismo que haya nuestros días continua destacándose como el más alegre del mundo.
