Lejos de causar polémica como normalmente suele ocurrir con películas que abordan temas religiosos, en especial de la iglesia, “Cónclave”, la cual ha llamado mucho la atención desde su aparición en festivales y que ha logrado obtener varias nominaciones para las próximas entregas de premios, es un thriller que asegura su triunfo argumental gracias a su secuencia final en donde se ve revelado un misterio que no veíamos venir, después de la fuerte tensión que vivimos ante la próxima elección de un papa debido al fallecimiento repentino del actual, desarrollando con intriga y sorpresas esta historia protagonizada por un excelente Ralph Fiennes.

Tras la inesperada muerte del Sumo Pontífice, el cardenal Lawrence es designado como responsable para liderar uno de los rituales más secretos y antiguos del mundo: la elección de un nuevo Papa. Cuando los líderes más poderosos de la Iglesia Católica se reúnen en los salones del Vaticano, Lawrence se ve atrapado dentro de una compleja conspiración a la vez que descubre un secreto que podría sacudir los cimientos de la Iglesia.

Sabemos de la existencia de diversas situaciones que el Vaticano ha ocultado por varios años, muchas de ellas que han salido de manera clandestina a la luz y otras que forman parte de los rumores de boca a boca que van desde escándalos sexuales hasta actos impropios como reflejo de los errores que el ser humano suele cometer en su desesperación por obtener el poder y no importándole las personas por las que deba pasar encima para lograrlo.

Sin caer en el morbo o escándalo, la cinta dirigida por Edward Berger logra mantener un interés despierto en el espectador desde el principio, encontrando situaciones complicadas de las que su protagonista Ralph Fiennes deberá encontrar soluciones para tratar de cuidar la imagen de ese espacio al que pertenece y más después de la responsabilidad que tiene de dirigir a un grupo que elegirá al nuevo representante religioso, viviendo con ello secuencias de diálogos intensos con los personajes interpretados por Stanley Tucci, John Lithgow e Isabella Rossellini, sumándose a ellos Carlos Diehz, una pieza fundamental dentro de la narrativa a quien deberemos prestar atención, ya que reflejará la sorpresa de esta intriga eclesiástica con un giro final de guión que te dejará con la boca abierta, siendo una película basada en una novela de Robert Harris, antiguo reportero de la cadena británica BBC y especialista en thrillers históricos cuya obra nos lleva desde la Antigua Roma a la Alemania nazi pasando por la política actual de su país.
