Banca Verde

Ramón Santoyo

Esta semana inició la COP25, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en Madrid.
Los reportes previos a la conferencia nos indican que, aunque hay avances y voluntad, no se están logrando los resultados esperados. Las emisiones de carbono en el G20, las 20 economías más grandes del mundo entre las que está México, están aumentando lo cual hace muy improbable que se logre el objetivo de limitar el calentamiento global a 1.5 ° C en 2030. Hay mucho trabajo por hacer.

Un problema de tal magnitud requiere acciones en todos los campos. El sector financiero, y específicamente la banca, es uno de los sectores que en la siguiente década veremos se transformará hasta ser un jugador ecologizado.
Las áreas en las que veremos este cambio están definidas y algunos países ya están activos en ellas:
· Divulgación del riesgo climático: los bancos reportarán su exposición al riesgo climático. La idea es que los inversionistas conozcan que riesgos climáticos enfrentan los bancos es sus carteras de créditos por eventos climáticos o cual es el impacto de uno de estos eventos en la economía de una región en la que el banco está participando. Brasil, Francia y, de manera voluntaria, Sudáfrica ya lo hacen.

· Evaluación de riesgos relacionados con el clima y pruebas de estrés climático: la evaluación del sector bancario y su resistencia a eventos climáticos por parte del regulador. Indonesia es el único país que hoy lo hace, quizás influenciado por tener una capital que se hunde cada año debido a la subida de los océanos y que la ha obligado a buscar cambiar a una nueva ubicación antes de 10 años.

· Indicadores de capital y liquidez mejorados: Indicadores encaminados a permitir a los bancos proporcionen préstamos a proyectos ecológicos a tasas de interés más bajas. Por ejemplo, el Banco de la Reserva de la India ha establecido instrumentos para fomentar las inversiones verdes de los bancos considerando prioritarios las energías renovables y agricultura, así como tasas preferentes para otros proyectos ecológicos. Una promoción diferente es la de China, en donde se limita a los bancos de prestar a proyectos intensivos en uso de carbono. Sin embargo, ningún país del G20 establece requisitos de reserva más bajos para bancos con préstamos verdes y esto, desde mi personal perspectiva, es indispensable. El regulador debe facilitar la migración hacia una banca verde necesariamente, no solo exigir más.

México avanza en este sentido y también esta semana Banco de México y Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA) han organizado en la Ciudad de México la Conferencia sobre Cambio Climático y su Impacto en el Sistema Financiero en donde bancos centrales y reguladores bancarios del mundo, bancos comerciales y otros participantes en el sistema financiero asistirán a compartir sus experiencias. Esperemos, por el bien del clima y de todos nosotros, haya resultados muy pronto.

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