Crítica: FROZEN II


⭐️⭐️⭐️⭐️
Mario E. Durán/Cinéfilos

Debemos dejar algo en claro: las segundas partes nunca logran superar por completo a las originales, y esto ha ocurrido en muy pocas ocasiones; pero lo que sí debemos reconocer es que aunque en general la historia se siente forzada, la magia de sus personajes, sus canciones y la calidad impecable de animación es lo que salva a “Frozen II” de caer en la maldición, más tomando en cuenta que su antecesora de 2013, fue todo un suceso para chicos y grandes, volviendo de esa manera Disney a sus orígenes con la enorme cantidad de interpretaciones musicales, las cuales con el paso de los años comenzaron a no ser del agrado de todos, pero gracias a “¿Y si hacemos un muñeco?” y “Libre soy”, los recuerdos de aquellos clásicos volvían a estar presentes en nuestra actualidad.

Esta vez, el reino ha dejado de ser seguro desde que Elsa comienza a escuchar extrañas voces que la llaman en busca de respuestas. Un secreto de su pasado será la clave para solucionar los problemas actuales del reino de Arendelle. Por tal motivo Elsa, junto con su hermana Anna, Kristoff, el simpático Olaf y Sven se embarcan en un nuevo viaje al interior del bosque para descubrir la verdad sobre un antiguo misterio de su reino, proponiéndose con esto encontrar el origen de los poderes de Elsa para salvar su reino.

Si bien nos dejó un mal sabor de boca el cortometraje de cerca de 20 minutos en el que Elsa y Kristoff quieren celebrar el cumpleaños de Anna de la mejor forma posible, aquel que fuera presentado en 2015 y que finalmente sería retirado de las salas de cine por representar un estrés total para todos aquellos que lo vimos (en especial porque no estábamos listos para tantos musicales), la energía de esta historia y sus personajes que hoy continúan siendo del agrado de los pequeños, fue el impulso para continuar y dar vida a una segunda entrega en la que Jennifer Lee y Chris Buck se encargan nuevamente de la dirección, dando lugar a nuevas tramas en relacion a este par de hermanas que aún con sus personalidades y gustos diferentes, saben complementarse, entendiendo que con amor y paciencia podrán lograr todo lo que se proponen en bien de las personas que están bajo su responsabilidad; aquí los secretos del pasado son necesarios de descubrir, descubriendo su origen y lo que ocurrió en realidad con sus padres.

Con ellas tendremos suficiente para demostrar el amor de hermanas y, dejando de lado por completo la polémica que se ha generado sobre la preferencia sexual de la reina Elsa (la cual se acordó dejar en duda y no presentar algún interés romántico en esta película), tenemos de lleno la relación entre Anna y Kristoff, la cual ha crecido y que poco a poco madura, no dejando de lado el empoderamiento femenino que ambas representan en pantalla, parte del pilar indispensable en la trama.

El que sin duda vuelve a robarse el corazón del público es Olaf, quien además de protagonizar la escena post créditos (deben quedarse hasta el final), tiene los tres mejores momentos de la cinta (Alerta Spoiler): su enormemente divertida narración de los hechos ocurridos que fueron motivo de su arribo al bosque, su búsqueda sorpresiva por una tal “Samantha”, y su información de por dónde respiran las tortugas.

Las nuevas melodías también tienen su fuerte y principalmente se destacan al ser creadas por aquellos que lograron éxito en “Coco”, letras que nos describen de forma perfecta el momento que están viviendo y en realidad están no aburren. En general sales alegre de la sala y todo parece indicar que tendremos una tercera entrega.