La independencia y la Cuarta Transformación

Abogado Rodolfo Reus Medina

Año de 1824 después de Cristo.
Cuando la nación mexicana dejó de ser Nueva España para convertirse en el Imperio Mexicano y, después, en la República Mexicana, esta nación no dejo de ser colonial, el vínculo roto con España se retrajo, se contrajo y el gobierno dejó de sernos exterior, es decir, ajeno, y pasó a ser responsabilidad de los mexicanos. Pero, para desgracia nuestra, la organización fue la misma en todos los aspectos. No podía ser de otra manera, sino peor, y el poder interno, ya mexicano, fue un poder negligente y arbitrario que no supo asimilar que la nacionalidad mexicana absorbió a españoles, criollos, mestizos, indios, mulatos, negros, a todos, por una fusión racial que se gesto en tres siglos de ser Nueva España, y que toleró, motivo e impulsó un odio de razas en la nueva nación que solo beneficio a los Estados Unidos de América. Pero era un poder cuyo programa en esencia no iba más allá de la exigencia de matar y/o expulsar españoles y destruir lo que España, al crear esta gran nación, había construido en 300 años de esfuerzo glorioso; hubo más cosas buenas que malas en la Colonia, seamos honestos también.

Este nuevo poder mexicano, caudillista, ignorante y destructor, casi siempre omnímodo, paternalista, fue un poder que comenzó a rehacerse, pero a la mexicana; era autentico, así habíamos sido educados durante 300 años. Esto amable lector sucedió por los meses de entre agosto de 1824 y agosto de 1825, hace ya unos 200 años.

Año del 2018 después de Cristo.
Cuando la nación mexicana dejó de ser príista en el año 2000, y después panista en el 2012, y de nuevo ex priista en el 2018 para convertirse en el Imperio de la Cuarta Transformación y, después, en la República Mexicana de la Austeridad Republicana, esta nación no ha dejado de ser colonial, el vínculo roto con los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional y del Partido Acción Nacional se retrajo, se contrajo y el gobierno dejó de ser propiedad de estos partidos políticos, es decir, de los liberales o los conservadores, y este pasó a ser responsabilidad de Andrés Manuel López Obrador, se creyó que todo iba a cambiar por arte de magia o por simple voluntad externada en las mañaneras. Pero, para desgracia nuestra, la organización es la misma en todos los aspectos, solo se cambio de nombre a ciertas instituciones, se les puso uniforme nuevo a las policías entre otros matices totalmente inverosímiles, como el fortalecimiento del presidencialismo imperial.

No podía ser de otra manera, sino peor, y el poder interno, ya mexicano, ya en una cuarta transformación, es un poder negligente y arbitrario que no supo, ni sabrá asimilar que la nacionalidad mexicana absorbió a españoles, criollos, mestizos, indios, mulatos, negros, ricos, pobres, a todos, por una fusión racial y económica que se gesto en dos siglos de ser México, y que tolera, motiva e impulsa un odio de razas divisionario en México que solo beneficia a los Estados Unidos de América.

Este nuevo poder mexicano llamado la cuarta transformación, caudillista, ignorante y destructor, casi siempre es omnímodo, paternalista, y es un poder que comenzó a rehacerse, pero a la mexicana del PRI; es autentico, así hemos sido educados durante 500 años, los emperadores aztecas eran totalitarios, los reyes españoles también, los casi 80 años del PRI también lo fueron, el presidente actual fue priista, conoce de esa forma de poder. El poder del presidente López Obrador es un poder cuyo programa en esencia no va más allá de la exigencia de culpar al pasado y destruir lo que la Revolución Mexicana y los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón crearon, muchas instituciones sólidas. Hubo más cosas buenas que malas en los gobiernos del PRI y del PAN, seamos honestos también. Esto amable lector está sucediendo.

Recuerdo con la historia en la mano aquellos hechos históricos de 1982, en dónde en el ocaso del sexenio de José López Portillo se leía en las manifestaciones y en los diarios: “La solución somos todos” y en otros en burla “La decepción somos todos”.
Frases para reflexionar, la historia es maestra.

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