Países con los mejores planes de pensiones

En materia de pensiones, hay países más generosos que otros, y eso se demuestra en la tasa de reemplazo o de sustitución, importante indicador que muestra el porcentaje que supone la pensión pública respecto al último salario cobrado, por ejemplo, si usted cobraba 1.200 euros y su pensión es de 800 euros, la tasa será del 67%, lo que significa que bajarán sus ingresos. Según la OCDE, la tasa bruta de reemplazo para un salario medio en los países de la Unión Europea es del 59%. Pero eso no podrá sostenerse mucho tiempo porque el peso de la pirámide poblacional invertida va haciendo mella, ya que la tendencia señala un aumento de la una población envejecida mucho mayor que la de cotizantes, por lo que algunos países ya estudian el aumento la tasa de empleo para trabajadores de 55 a 64 años; flexibilizar la edad de jubilación en función de las necesidades de empleados y empresas y ligarla a la esperanza de vida; fomentar la contratación de planes de empresa cuasi-obligatorios, con aportaciones de empresa y empleados; e incentivar el ahorro familiar.

Los sistemas de pensiones mejor valorados, Países Bajos, Dinamarca, Australia y Finlandia, combinan varias de estas medidas. Países Bajos es el mejor del mundo. Se compone de tres pilares, la AOW, pensión pública para todo ciudadano a partir de los 65 años, igual al 70% del salario mínimo interprofesional de personas que vivan solas y del 50% para los que vivan en pareja, alcanzando 1.150 euros y 795 respectivamente. A partir de 2021 la edad de jubilación será de 67 años. También tienen fondos colectivos de pensiones, donde las empresas aportan por sus empleados, que alcanza al 90% de los trabajadores. Además, están las pensiones individuales para autónomos y quiénes no cuentan con planes de pensiones colectivos.

Dinamarca, con un sistema mixto público-privado, es ejemplo de sistema sostenible, donde existe una pensión pública universal, basada en la residencia, no contributiva y financiada con los impuestos, por lo que no hay cuotas a la Seguridad Social. A partir del 2025 la edad legal de jubilación se indexará a la esperanza de vida. Su principal pilar de la jubilación es el ATP privado, obligatorio para los empleados y voluntario para los empleados por cuenta propia, en que los empleadores financian dos tercios y los trabajadores el resto.
Australia y su “Superannuation”, se basa en la capitalización, en que cada quién financia su pensión, de cumplimiento obligatorio y con ventajas fiscales, a través de una retención en la nómina del 9,5% que llegaría al 12% en 2025. Todo va a un fondo que elige el trabajador y se puede ahorrar más en otros productos. El Estado respalda con una renta pública a jubilados con recursos menores al mínimo.

Por último, Finlandia, con dos regímenes, el vinculado a ingresos, asociado a lo que el trabajador aporta y el de pensiones nacionales (incluida la pensión mínima garantizada). El empleador afilia a todos sus trabajadores y paga las cotizaciones. El empresario autónomo, realiza aportaciones. La cuantía de la pensión depende del tiempo trabajado y de la cuantía del salario. Juntas, forman la pensión legal total, hasta determinado límite.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.