Culpables de la caída del euríbor

Los tipos de referencia oficiales del mercado interbancario en Europa (ahora euríbor), llevan décadas bajando, pero no han estado tan bajos desde que se registran estos datos. Tras haber rondado el 22% en 1977, en octubre de este año el euríbor cerró en el -0,304, territorio negativo. El tipo medio de los préstamos y de los depósitos también está en mínimos históricos como el de tantos otros activos. ¿Por qué ha colapsado el ‘precio’ del dinero? ¿Es culpa de los bancos centrales o hay algo más detrás? Cada quién tiene su culpable que van desde la banca central y la demografía hasta la baja productividad de las empresas que las obliga a invertir más.

Cuando se buscan culpables la mayoría apunta al Banco Central Europeo (BCE), que dirige de forma directa los tipos de interés nominales a corto plazo con sus políticas. Sin embargo, los banqueros centrales dicen tener nada o poco que ver con este colapso de los tipos, que no son ellos los que establecen el tipo de interés que quieren, que el tipo de interés natural determina el tipo de interés “objetivo” de la política monetaria, que es el tipo que anuncian los bancos centrales en sus reuniones, como el -0,5% de la tasa de depósito del BCE o el 0% del tipo de interés principal de refinanciación, dos de los tipos que marca directamente el BCE para influir sobre el resto de tipos de interés (depósitos, créditos, deuda…).
Los bancos centrales solo intentan seguir la estela de este tipo de interés “invisible” (qu eno se puede cuantificar con exactitud) determinado por varios factores cíclicos y estructurales. Si el banco central establece un tipo de interés nominal que supera al tipo de interés natural estará implementando una política monetaria restrictiva (para evitar el recalentamiento de la economía y la generación de desequilibrios), mientras que lo contrario coincidiría con una política monetaria expansiva que busca impulsar el crédito, la inflación y la utilización de todos los factores productivos.

Ese tipo “invisible” muestra el equilibrio entre ahorro e inversión, la compulsión que tienen las empresas, hogares y gobiernos para invertir y para ahorrar. Es el tipo compatible con una economía que está funcionando a su nivel potencial y con una inflación estabilizada en el objetivo (cerca del 2% en Europa). Los economistas hablan de este tipo de interés en términos reales (descontando la inflación), mientras que los bancos centrales establecen los tipos nominales, por lo que si el tipo de interés natural es de por ejemplo el 0% y la inflación crece a un ritmo anual del 2%, el banco central debería establecer su tipo principal en el 2% para mantener una política monetaria neutral, por debajo del 2% para que sea expansiva (estimular la economía y la inflación) y por encima del 2% para que sea restrictiva si la economía corre riesgo de sobrecalentarse.

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