“La búsqueda del equilibrio”; artículo de Pau Gasol presentado por Matosas

La revolución de las tecnologías de la información ha traído consigo cambios profundos.

“La búsqueda del equilibrio”;artículo de basquetbolista Pau Gasol presentado por Don Roberto Matosas.

La revolución de las tecnologías de la información ha traído consigo cambios profundos no solo en nuestra forma de comunicarnos sino también en nuestro comportamiento y hábitos.

Estamos inmersos en las paradojas de la desinformación y la sobreinformación. Tenemos la sensación de que vivimos atentos a todo… y a nada a la vez. Sin saber distinguir, muchas veces, lo que es realmente importante. Sin focalizarnos en aquello que merece nuestra plena atención.

Hablamos orgullosos de nuestra capacidad multitarea, inconscientes de las consecuencias negativas que tiene en el resultado de nuestro trabajo y en nuestro estado de salud. El estrés, la ansiedad, la superficialidad… son males endémicos de una sociedad que cada vez tiene más estímulos a su alrededor y menos tiempo para procesarlos. “No me da la vida para más” o “no puedo llegar a todo” son comentarios que con demasiada frecuencia oigo a mi alrededor.

Ante esta realidad, han surgido varias corrientes de pensamiento que tratan de recuperar la serenidad en medio del ritmo frenético del mundo en el que vivimos. Como apunta Ryan Holiday en su último libro Stillness is the key, a lo largo de la historia, pensadores y religiosos se han centrado en la búsqueda de la paz interior y han coincidido en la certeza de que esta es clave para conseguir una vida plena y feliz. El autor lo llama “stillness”, que podría traducirse como serenidad o calma. Esa calma, el saber ralentizar el ritmo es fundamental para obtener un equilibrio que nos ayudará a disfrutar más nuestro camino. En mi opinión, esta búsqueda consiste en descubrir ese estado en el que conseguimos vivir de manera más eficiente tomando plena conciencia de dónde estamos, qué hacemos y qué queremos conseguir. Escuchar únicamente lo que merece ser escuchado, centrarnos en nosotros mismos, dedicar tiempo a las personas que queremos tener cerca y llevar a cabo las actividades que son realmente importantes en nuestras vidas.

Vivir en el presente

Hay algo muy curioso en nuestra forma de entender el mundo y es que solemos vivir a caballo entre nuestro pasado y nuestro futuro. Nos pasamos el día pensando en lo que podríamos haber hecho mejor, planteando otros escenarios posibles, al mismo tiempo que nos proyectamos hacia un mañana más prometedor. Esta visión muchas veces nos crea frustración ya que no podemos actuar realmente en ninguna de estas parcelas de nuestra vida. El presente es el único espacio en el que podemos intervenir, provocar cambios y tener un impacto real. En palabras de Ryan, “debemos aprender a vivir lo que puede ser vivido”. Para mí esto significa saber optimizar nuestro tiempo y energía, teniendo en mente lo que podemos controlar y centrándonos en ello, en aquello que está en nuestras manos. Eso es lo que hace posible nuestra presencia.

En mi caso, mi presente se centra en la recuperación después de la operación a la que me sometí el pasado mayo en mi pie izquierdo. La peor lesión que he sufrido en toda mi carrera, sin ánimo de dramatizar en absoluto, ya que eso significa que he disfrutado de una carrera con mucha salud. Claro que podría refugiarme en todos los éxitos conseguidos en el pasado. Por supuesto podría fantasear con el día en el que pueda volver a jugar un partido oficial con mi nuevo equipo, los Trail Blazers. No obstante, prefiero centrarme en lo que realmente puedo controlar: en mi día a día, en los pasos que voy dando, en celebrar los avances por pequeños que sean y en abrazar el proceso que me llevará a disfrutar otra vez del deporte que amo.

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Identificar lo prioritario

En la búsqueda de nuestro equilibrio, debemos también definir aquellos aspectos que para nosotros son vitales y convertirlos en algo sagrado en nuestra rutina diaria. Para Holiday, los paseos matinales, trasladar sus pensamientos a su diario personal y estar en contacto con su familia son elementos que deben formar parte de cualquier día de su vida.

En mi caso, mis hábitos “básicos” pasan por cumplir con mi disciplina diaria como deportista de élite, aportar valor a mi entorno (mis compañeros de equipo, mi familia, mis amigos, etc.) y seguir aprendiendo, ya sea leyendo o a través de una conversación con alguien. Mi rutina de trabajo varía en función del momento de la temporada y mi estado de salud. En estas últimas semanas, por ejemplo, tengo que hacer mis sesiones de recuperación, antes y después del entrenamiento del equipo. Si bien no puedo tener un papel activo dentro de la cancha durante los entrenamientos y partidos, procuro poner a disposición del equipo mi experiencia para que mis compañeros puedan servirse de ello. Asimismo, me gusta transmitir mi conocimiento y aprovecho mis interacciones diarias para irme cada día a la cama con algo nuevo aprendido. Todo el mundo tiene algo que aportar y enseñarnos, simplemente hay que saber escuchar.

Identificar lo imprescindible significa también descartar lo que no merece nuestra atención y energía. Ryan lo sitúa como una de las tareas más importantes que uno debe hacer: eliminar los pensamientos que no nos aportan, descartar aquello que nos consume. No podemos ser eficientes si nuestra cabeza está en un frente que no solo no suma, sino que además nos quita tiempo de nuestras vidas.

En el caso del deporte de élite, existe un ruido inevitable procedente de los medios, las redes sociales, la propia competición… Y que muchas veces nos puede llevar a replantearnos quiénes somos realmente. Por eso es tan importante centrar nuestra energía en lo esencial y huir de todo aquello que interfiera en nuestro bienestar.

Ser paciente

Todo toma su tiempo, especialmente las metas más difíciles. Alcanzar el equilibrio, en general -y aún más ante situaciones adversas como la pérdida de un ser querido, un bache laboral o una lesión-, requiere una buena dosis de perseverancia, confianza y, en gran medida, paciencia. Efectivamente, entender los tiempos de las cosas nos ayuda a disfrutar del proceso sin la presión de obtener resultados antes de tiempo. De nada sirve obsesionarnos en llegar antes si el destino no está a nuestro alcance. Todo proceso tiene su curso natural y debemos abordarlo desde el entendimiento del esfuerzo que requiere, teniendo siempre presente el motivo por el cual nos dedicamos a ello.

Con todas estas reflexiones no estoy insinuando que tengamos que tomarnos unos meses o semanas fuera de circulación o que debamos aislarnos de nuestras respectivas realidades -aunque puede que algunas personas lo necesiten realmente en un momento puntual y es perfectamente respetable-. No obstante, creo que debemos ser capaces de encontrar en nuestro día a día esos espacios para huir del ruido externo, encontrar esos momentos de silencio y calma para así poder escuchar nuestros propios pensamientos y saber dónde nos encontramos. Solo así estaremos más cerca de encontrar nuestro equilibrio.

Fuente: Pau Gasol, Expansión, 9.XI.2019.

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