TANATOLOGÍA Y VIDA

Rear View of a Thoughtful Young Woman Facing at the River while Sitting on a Long Concrete Bench and Hugging her Legs

El dolor en el duelo es una ola en el mar, viene y va

Por: Mariana Osorio/Tanatóloga

Me gusta contemplar el mar en completa calma, cuando se trasforma en espejo y refleja la luz de las lunas de octubre, tan brillantes, tan blancas, tan grandes. La luna llena de octubre es conocida como: “luna del cazador”, tan brillante que permite a los cazadores seguir a su presa durante la noche. Yo, de lo único que soy presa por las noches, es del insomnio, el que me hace ver además de la luna y el mar, cómo pasan los minutos, las horas y la llegada del sonido de la alarma que me grita ¡ya levántate!

Vivimos tan acelerados que no se ustedes, pero las manecillas de mi reloj giran mas rápido que antes; la tecnología con sus pasos agigantados que ha acordado distancias, así como a disminuido en tiempo procesos, hace todo más rápido y sencillo que pareciera que no hay  ni tiempo para llorar.

Sécate esas lágrimas y vámonos, recoge tu dolor y sigue, como si la sociedad y nosotros mismos conspiráramos para no darnos permiso, ni tiempo en la elaboración del duelo y la aceptación de las perdidas diciendo: No esta bien sentir dolor, no esta bien sentirse triste, no esta bien llorar. Y si preguntas ¿por qué? ¡Porque tienes hijos y tienes que estar entero! ¡Porque tienes una familia y tienes que cuidar de ella!

Nos lleva a un duelo retardado que suele darse cuando la persona que lo sufre, en un primer momento, decide hacerse cargo de muchas otras cosas que requieren su atención inmediata,  que de su dolor, dejando a este  para después.

Pero cada quién se engaña con la mentirilla que más le gusta (yo vivo demasiado a prisa)  para luchar por no ser presa de las sensaciones ó sentimientos adversos como la tristeza, añoranza o el sufrimiento que paraliza pero que con el tiempo solo nos lleva a la alteración del sueño. Y en una de esas noches de insomnio donde después de varias vueltas en la cama,  saque mi lista de pendientes de cosas por hacer y sin darme cuenta  salió esa lista de las cosas que ya no volverán a ser, la cosas que ya no volverán a pasar y salieron también  las lágrimas por las personas que ya no volveré a ver.

Y ahí, con las lágrimas en mi cara, estaba mirando el mar, ya no estaba en calma, ya no había luna, comenzó a llover y todo estaba revuelto; una gran ola logró arrástrame y me golpeó tan duro que rompió la caja donde había estado guardando el sufriendo de mis pérdidas no superadas, a las que no les había yo querido dar tiempo y que al día de hoy son bastantes.

Aunque el duelo es un proceso muy personal y existen diferentes formas de como sentirlo, ahora se que el duelo retardado puede durar años, volviendo al dolor silencioso y crónico  lo vamos arrastrando y manifestando con apatía, agotamiento, estrés, ansiedad e irritabilidad constante pues nosotros tratamos de ignorarlo pero con el paso del tiempo surge con gran fuerza y en el momento menos esperado.

El dolor en el duelo es una ola en el mar, que viene y va. Si me niego a vivir el proceso de perdida, no podré reconciliarme con la realidad y el dolor se convertirá en sufrimiento porque lo que no se asume no se puede afrontar.

Me encanta leerlos y saber sobre ustedes mis queridos lectores, escríbanme a  [email protected] y  síganme  en instagram @marianatantologa.