MUNDO EXTRAVAGANTE: Los Hombres Cocodrilo

Muchas tribus del mundo tienen un ritual de inicio, ya sea para ser parte de ese colectivo o para adquirir nuevas responsabilidades dentro de él. Papúa Nueva Guinea (Oceanía) fue un poquito más allá: Hay un sanguinario ritual que marca un antes y un después en la vida de sus jóvenes, pues se marcan decenas de cicatrices por toda la espalda asemejando las escamas de los cocodrilos. Por eso, hoy le dedicaremos un espacio de El Dictamen para “Los hombres Cocodrilos”

Los dentistas han sido vistos desde siempre como unos torturadores de niños, el sonido del taladro genera mucho estrés en los pacientes quienes emiten gritos desmedidos de pavor… Pero lo que vive la juventud de Papúa Nueva Guinea escala por mucho el umbral de dolor. Tal país declaró su independencia hace 42 años. En 2013 consistían en seis millones de habitantes. Hay muchísimas tribus y aldeas cuyo acceso es prácticamente imposible, No es de extrañar que descubran más pueblos con el paso del tiempo, hablan un total de 832 idiomas, se dedican al cultivo de almidón, la pesca así como usar cerdos como monedas.

En Papúa Nueva Guinea existe la creencia de que la humanidad es descendencia de su dios creador. A pesar de temerle, creen que obtendrán parte de su sabiduría y poder con el ritual anteriormente dicho (cuya realización es en noviembre).Todo empieza por el detalle de que los hijos no tienen su propia sangre, ya que heredaron aquella  con la que les alimentaba su madre, con la sangre de ésta, vinieron sus pecados. Como la siguiente generación no debe cargar las penas y fracasos de su progenitora, deben someterse a un ritual del que obtendrán la sabiduría y fuerza de su dios creador: el cocodrilo, de ésta forma quedarán libres de aquella carga. Para ello, duermen toda la noche anterior en lagos de poca altura para adormecer su piel, minutos antes de la tortura comen hierbas únicamente para suprimir sus gritos.

Durante una hora o a veces más, son rasguñados con una punta afilada de una caña de azúcar. Los familiares tocan unas flautas sagradas para tranquilizar los ánimos. Según las costumbres de la aldea, las heridas se tratan inmediatamente con aceite de árbol o arcilla, también pueden ser dejados a su suerte llegando a consecuencias mortales. Las heridas se cubren con barro, proceso por el cual la piel queda esculpida en forma permanente. Ya convertidos en adultos, tienen acceso a “casas de espíritus” donde recibirán conocimientos indispensables como la pesca, el cultivo, el trato a la mujer entre otros.

Sin embargo, desde aproximadamente 1880, éstos pueblos han sido evangelizados, los misioneros cristianos han reducido considerablemente éstas celebraciones hasta 1945, año en que prácticamente dejaron de realizarse, cuando menos con la frecuencia de antes. Si bien los más viejos de las tribus reconocen que los extranjeros tienen razón, defienden sus tradiciones diciendo “El dolor que siente la espalda, es nada comparándolo con lo que un hombre debe vivir”.