Crítica: LA POSESIÓN DE MERCY BLACK

 

⭐️⭐️⭐️

Por: Mario E. Durán/Cínéfilos

Con la enorme cantidad de cintas de terror que tenemos cada semana en cartelera, a veces nos surge la duda de si se trata de una buena película o si es una más de la lista que pasará sin pena ni gloria, pero de las que lamentablemente gastamos en el boleto.

Y aquí es donde me voy a permitir decir que ese gusanito que sentía, que llamaba mi atención para ver “La posesión de Mercy Black” fue correcto, ya que además de contar con buenas interpretaciones por parte del elenco (que meramente es desconocido para nosotros), tiene una buena dosis de escenas de suspenso, además, posee algo que en su momento no logró la fallida “Slender Man”, que en 2018 decepcionó al no abordar como se debía la trama de la famosa historia proveniente de la denominada, creepypasta, esos relatos cortos de terror que son compartidos a través de Internet con la intención de asustar o inquietar al lector y que son parecidos a las leyendas urbanas, aunque no siempre tienden a tomar la forma de texto escrito o narración, siendo algunos, como el caso del personaje de largos brazos, que vienen en forma de imágenes.

Quince años después de apuñalar a una compañera de clase para conjurar un fantasma imaginario conocido como Mercy Black, Marina Hess regresa a casa. Ella está siendo liberada de la atención psiquiátrica para vivir con su hermana y su joven sobrino. Pero en los años posteriores a su crimen, el mito de Mercy Black se ha vuelto viral inspirando rumores, historias e incluso crímenes de imitación en Internet. Marina está obsesionada por lo que ha hecho y el fantasma que imaginó. Aunque preferiría dejar el pasado enterrado, su sobrino se obsesiona cada vez más con Mercy Black. Para salvarlo, Marina debe enfrentar su pasado y descubrir la verdad detrás de Mercy Black. Lo que descubre es un horror muy real y muy mortal que no se detendrá ante nada para reclamarla a ella y a su sobrino.

Como tal la ambientación de la cinta es aterradora y se siente adecuada para el notorio bajo presupuesto con el que contó, apostándole más en darnos una narración más entretenida al tiempo en que la protagonista sale del psiquiátrico y comienza a tener presencias de su ayer, lo que la motiva a iniciar una lucha por tratar de descubrir si todo lo que sueña y ve es parte de su imaginación.

Si decimos que esta es una película totalmente aterradora estaría mintiendo, pero sus escasos 87 minutos son suficientes para mantenernos en tensión hasta la aparición del ente maligno que puede, a algunos, decepcionar su presencia (no es tan aterrador y luce totalmente acartonado); si hablamos del final, este resulta totalmente convencional, pero bueno, se rescata de entre la lista de malos trabajos que hemos tenido recientemente.

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