La verdad de Quirino Ordaz contada a Ciro Gómez Leyva

En una perspicaz entrevista que le realizó, el periodista Ciro Gómez Leyva en su noticiero radiofónico, al gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, este reiteró que no estaba enterado del fallido operativo en Culiacán, además lamentó los hechos violentos que se registraron.
“Fue una situación muy muy lamentable. Nos tomó por sorpresa. Yo no estaba enterado del operativo. Condenamos el hecho de que se da un operativo de esta magnitud y la consecuencia que trae el mismo. Condenamos un operativo como el que se hizo y lamentamos todo lo que nos ocurrió”, declaró.

Sin embargo, no dudo en agradecer los comentarios y el apoyo del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien también informó en su conferencia mañanera, que tampoco estaba enterado del operativo para capturar al hijo del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, Ovidio Guzmán.

Lo anterior supuestamente forma parte de un protocolo de actuación de las fuerzas de seguridad, para mantener una secrecía absoluta y garantizar así el éxito de la misión, no obstante y como todos pudimos observar, lo anterior no sólo no sucedió, si no que marcó un antes y un después en la historia del gobierno de la Cuarta Transformación.

Después del fatídico jueves negro, la sociedad en Culiacán esta muy enojada, ya que les hicieron sentir un miedo y pánico que jamás habían padecido, el terror que se desató tras la mala planeación de la captura del “Chapito” fue algo que no habían experimentado, y vaya que están acostumbrados a vivir entre ejecuciones y balaceras.

Si efectivamente como se rumora, el operativo se dio con información de la DEA, es decir, que proporcionó toda la inteligencia para detectar la casa en donde estaría Ovidio, lo más probable es que la agencia haya sido la que generó fuertes presiones para buscar y capturar al hijo del narcotraficante más famoso de México.

Lo que no queda claro es si el presidente Donald Trump estaba enterado del operativo, pues conociendo su errática e impredecible forma de actuar, es probable que no haya resistido la tentación de blofear al respecto, lo cual hubiera sido terrible.
Los hechos anteriores son claramente una violación a la soberanía del estado de Sinaloa, ya que se presume que tanto la DEA como algunos miembros del gabinete de Seguridad, actuaron de forma irresponsable, poniendo en riesgo la vida de miles de personas, se habla incluso de que las victimas mortales podrían haber superado el monto de 200.
Es entonces no sólo necesario, sino urgente que se investigue a los responsables y se deslinden las responsabilidades conducentes.

Todo esto me hace recordar, cuando Cuauhtémoc Cárdenas era gobernador de Michoacán, y aparecieron los cadáveres de Enrique “Kiki” Camarena Salazar, agente de la DEA, y de su ayudante, Alfredo Zavala Avelar, piloto mexicano adscrito a la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, ambos cuerpos en avanzado estado de descomposición.

Después de este hallazgo se llevo a cabo un operativo para capturar al narcotraficante Rafael Caro Quintero, quien supuestamente habría asesinado al “Kiki” Camarena.
En aquel entonces, Cárdenas en un desplegado de prensa, dio a conocer su “enérgica y respetuosa” protesta por el “atropello” policiaco en su entidad. Las respuestas de la PGR y del gobernador de Jalisco, entonces Enrique Álvarez del Castillo, actual procurador general, fueron evasivas.
Tal y como sucede ahora, con excepción del primer mandatario López Obrador.

EN TIEMPO REAL

1.- La organización Redes Sociales Progresistas formada por la maestra Elba Esther Gordillo Morales se convertirá próximamente en un nuevo partido político, pero antes debían desechar a algunos de los integrantes incomodos, como Iván Peña Neder, quien era la cabeza visible.
Se sabe que algunos periodistas lo tenían bien investigado, sabían que en el Gobierno Federal existe una carpeta con sus antecedentes neofascistas y sus historiales de belicosidad y un camino escabroso con los permisos para abrir casinos.
Su perfil criminológico lo destaca como un sujeto peligroso que no puede estar en una prisión normal, así describen algunos a Peña Neder, excoordinador de asesores de la Secretaría de Gobernación y líder de una banda que traficaba con permisos para casinos.
Esa situación, la conocía perfectamente la maestra Gordillo y como buen ajedrecista, la exlíder magisterial sólo esperó el tiempo preciso para solicitarle que cerrara la puerta por fuera.

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