La marihuana como empresa estatal

La posible creación de una empresa del estado para monopolizar la producción y distribución del cannabis y sus derivados con una gestión autónoma para su operación, se llamaría Cannsalud

Se propone la creación de una empresa del estado que se dedique a la compra de los cultivos y su posterior distribución en el país, como parte de la propuesta del diputado Mario Delgado quien es el coordinados de la bancada de Morena en la cámara baja.
Propuso la creación de una empresa estatal para que el gobierno tenga la facultad exclusiva en todo el territorio mexicano para la venta y distribución de marihuana, una vez teniendo el control se crearán para su distribución al menudeo a las franquicias, esta información fue publicada en la Gaceta Parlamentaria, en ella se contemplan varios aspectos uno de ellos es la elaboración de una Ley para el control y regulación de la marihuana, se proponen modificaciones a la Ley General de Salud, así como al Código Penal Federal y a la Ley de Impuesto Especial sobre Producción y Servicios.

La posible creación de una empresa del estado para monopolizar la producción y distribución del cannabis y sus derivados con una gestión autónoma para su operación, se llamaría Cannsalud, así lo manifiesta el proyecto de ley. Con esta propuesta los consumidores además tendrían la posibilidad de cultivar en su propiedad hasta seis plantas para su consumo sin ser penalizados.

También la industria farmacéutica contaría con una empresa del gobierno para la elaboración de medicamentos cuyos componentes contengan elementos derivados de la marihuana, dentro de dicha propuesta se incluye que no podrá ser consumida en lugares públicos. Las bancadas de la cámara de diputados como la de senadores son ampliamente mayoritarias del partido Morena, se vislumbra que no tendrá ningún problema para aprobar la legalización en la votación que se realizará a fines de este mes de octubre.

El documento publicado en la gaceta de la Cámara de Diputados contempla el control y supervisión constante de la actividad con informes, estadísticas del mercado del cannabis permitiendo un “beneficio para todos” y que esto no se salga de control, verificando su producción, regulación sanitaria, calidad del producto, evitando la llegada masiva de empresarios interesados en el mercado de la hierba en México.

Si nos remontamos a la historia del consumo de la marihuana en nuestro país encontraremos que para el año de 1866 la venta de la mota (una de sus acepciones) no tenía ninguna implicación negativa para su cultivo, comercialización y consumo era considerada como recreativa, medicinal o para remedios caseros como lo indica Pérez Monfort en México intoxicado 1870-1920.

El consejo central de Salubridad de la época indicaba que se debía contar en las boticas con láudano, marihuana y toloache, no obstante se insistió en establecer un control sobre estas sustancias y para ello se propuso que se vendiera preferentemente con recetas médicas y autorización administrativa, algo que en el futuro próximo posiblemente veremos en los centros de distribución, con algún control para su venta.

El 17 de febrero de 1940 el General y Presidente de la República Lázaro Cárdenas decretó en el Diario Oficial de la Federación la legalización de la marihuana, en ese momento no se dieron discursos moralizantes, los empresarios y el clero no pusieron el grito en el cielo, no se afectaron los intereses de nadie, no hubo afectaciones simplemente se aceptó el gobierno cardenista como hoy lo proponen los legisladores morenistas pretendían monopolizar los fármacos restringidos, su distribución y recaudación fiscal para alejar a los traficantes, la legalización fue revocada debido a las presiones de los Estados Unidos.

El tiempo nos dirá si la apertura para el uso lúdico y medicinal fue una propuesta apropiada a nuestros tiempos y si la sociedad tiene la madurez para comprender, adaptarse y no incremente el número de consumidores irresponsables de forma alarmante que pongan en riesgo el tejido social.

[email protected]

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.