En la opinión de: De Buena Fuente…

BOFETADA

La curva de aprendizaje de la Cuarta Transformación en Veracruz está resultando costosa para la sociedad, especialmente en los rubros de la salud y la seguridad.
Si en algo la gente no está dispuesta a dar concesiones a quienes le gobiernan es en estos temas, particularmente el de la salubridad, cuantimás si en esa falta de eficiencia no solo va de por medio su estabilidad sino la vida misma.

La crisis, la emergencia por el dengue, finalmente admitida por el gobernador Cuitláhuac García Jiménez y su secretario de Salud, Roberto Ramos Alor, -reprobable habría sido para la opinión pública no reconocerla-, y la falta de medicamentos para el cáncer, confirma que para la eficacia de las acciones de una administración pública no basta con buenas intenciones acompañadas de pretendida honestidad.

Las críticas de los afectados y de la opinión pública en general han sido una especie de bofetada al gobierno estatal que ha tenido que aplicar, aun tardíamente, lo que se resistía a realizar; en el caso del dengue la adquisición de abate y la implementación de cuadrillas de fumigación para atacar al mosco transmisor.

Comenta un epidemiólogo experto que de haberse aplicado la medida con meses de anticipación, Veracruz no habría ocupado el primer lugar en incidencia de dengue en el país: 6 mil 665 casos confirmados en lo que va del año y 15 muertes.

Quizá el caso de contagio mas notable de la enfermedad entre los veracruzanos haya sido, por la figura que representa, el del arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, quien ya ha pasado el cuadro de gravedad y se recupera paulatinamente.

El explosivo incremento de la enfermedad por todo el estado, y en varias partes del país, obligó al secretario de Salud federal, Jorge Alcocer Varela, a reconocer también que faltó prevención en el tema del dengue, luego de que algunos estados como Veracruz reportan cifras de contagios entre tres y seis veces mayores a las del año pasado, aunque atribuyó en parte al cambio climático la contribución a la propagación acelerada de esta enfermedad.

Acorraladas las autoridades estatales entre la admisión federal de la emergencia y la virulenta reacción de la opinión pública ante la inacción, el gobierno de Veracruz fue obligado a implementar lo que está probado por años como medida efectiva para el combate al mosco aedes aegypti propagador de la enfermedad: la fumigación.
En tanto las protestas de los familiares por la falta de medicamentos para el cáncer vino a atizar la hoguera de las inconformidades, aunque en este renglón la reacción tuvo mayor inmediatez y se pidió el auxilio de Issste.

Los casos de referencia han sacudido al gobierno de Cuitláhuac García y ojalá hayan servido para ponerlos en estado de alerta y acelerar la curva de aprendizaje que se aproxima ya a su primer año de gestión.

Hasta ahora, repetimos, la novatez de las autoridades ha sido costosa para los veracruzanos. Está aun pendiente una política pública viable en seguridad.
Se aproxima rápidamente el segundo año de mandato en el cual ya no debe haber pretextos para lanzar culpas a gobiernos anteriores de la situación que viva la entidad.
Si la administración yunista se pasó los dos años del minigobierno culpando al mandanto duartista anterior de sus ineficiencias, seguramente era parte de su estrategia sabiendo que no tendría más tiempo para operar.

La 4T en Veracruz tendrá aun 5 años por delante para cumplir lo que prometió. Ya no hay más fiscal general del estado que obstaculice la acción de la justicia. Habrá también -con los 13 magistrados a modo que se nombrarán-, un Poder Judicial aliado.

Hay un Congreso de mayoría morenista dispuesto y con poder para impulsar los proyectos de gobierno que emanen del Ejecutivo, así como un gobierno federal correligionario y paternalista dispuesto meter el hombro ante las dificultades.

Vamos, se empieza a pavimentar un camino para transitar con todo el respaldo por donde se le quiera ver.

Solo…si, solo, habrá que esperar que en quien maneja la maquinaria que traza la ruta habrá o no la suficiente capacidad para tomar experiencia, aplicación de inteligencia, sentido común y claro discernimiento para encarrilar a Veracruz por la ruta de la que se desvió hace ya un buen tiempo.

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