En la opinión de Buenos Días…

¡VAYA CULTURA DE LA MUERTE QUE HAY AHORA EN EL LLAMADO SÉPTIMO ARTE!
El día domingo decidí quedarme todo el día en mi casa, de puro milagro no me la pasé solo recochineándome en la cama, pues cumplí con los estándares mínimos de higiene, amén de yantar (vulgo comer). Por lo tanto, opté parte del día en ver TV y ¡Rediez y pardiez, que del crimen y el narco se está haciendo toda una cultura! Y no tengo nada en contra de nadie, pues como dijera Marlon Brando en el personaje de Don Vito Corleone a Virgil Sollozzo: “No me interesa lo que un hombre haga para vivir, en tanto no perjudique mis intereses”. O, más claro, como le he contado en otras ocasiones decía mi abuelita Carlota: “De su cola cada quien hace un papalote y lo empina donde quiera”. Pero, una cosa en de que exista el mal, como siempre ha existido, pero otra muy aparte se haga apología del mismo. O sea, se está echando de ver y dando por sentado que se acepta  la cultura de la violencia como forma de vida ¿Y los principios y toda esa cuestión de la normatividad que se ha venido desarrollando a todo lo largo de la Historia Universal para avanzar en materia de desarrollo e integración social? ¡Al bote de la basura! ¿Debemos dar entonces por hecho que lo prevaleciente es la ley del más fuerte, la ley de la jungla?

DIGO, TAMPOCO SE TRATA DE ESTAR EN EL CASTILLO DE LA PUREZA
No estoy diciendo que nos metamos al “Castillo de la pureza”, pero… aceptar como un “logro” la degradación social y el menoscabo del Estado de Derecho, es como negar la existencia de la lucha de la humanidad por llevar igualdad al género humano, como por ejemplo la lucha por la erradicación de la esclavitud. También es negar el avance educativo, sobre todo en México y de golpe y porrazo destruir entre otras ¡La universidad pública!, que tanto ha constado al pueblo de México.

¿VALIÓ QUESO TODA MI FORMACIÓN EDUCATIVA?
El domingo vi en las películas que había estado evitando mirar, por la violencia que sabía se mostraría en ellas y ya con lo que diariamente se informa uno es suficiente. Y de acuerdo con esos celuloides, prácticamente están diciendo que todo lo que mis padres, abuelas, tíos y ancestros en general me inculcaron, como también todos los buenos ejemplos que tuve por parte de gente mayor que contribuyó a mi formación profesional, todo lo que me enseñaros mis maestras en la Primaria y los mentores a lo largo de mi formación secundaria, de bachiller y universitaria ¿Todo fue una bella fábula y todo fue por nada? ¡Claro de que no, claro de que todo fue no solo para que yo me formara en una estructura educativa rica en conocimiento! ¡Sino también toda mi generación y las que antecedieron a la mía y las que nos precedieron!

¡NO DEBEMOS DEJAR ZOZOBRAR EL ESFUERZO DE NUESTROS ANCESTROS!
Incuestionablemente de que algo no anda funcionando bien en la estructura social, pero, es menester que quienes tuvimos el privilegio de acceder a estudios universitarios del Estado, con un tremendo costo para el pueblo de México, le devolvamos a esa masa ingente que pago con sus impuestos nuestra educación, una sociedad mejor integrada y más avanzada de la que ellos nos entregaron, en donde ya no haya revoluciones armadas para lograr los avances sociales, sino procurar el bienestar colectivo en un ambiente de igualdad de oportunidades.

TAMPOCO SE TRATA DE CHUPARSE EL DEDO
En fin, no quiero mostrarme tampoco ingenuo o con un estilo cándido, pero, no porque la muerte forme parte en sí de la vida, como señal de su fin ¡Me voy a convertir en un necrófilo! ¡Para nada! Debo ser un biofilio y tratar de ser un ejemplo para las nuevas generaciones cercanas a mí de que ese debe ser el camino a seguir ¡Amando la vida y luchando precisamente por hacer prevalecer los valores que enseñan esta doctrina! O sea, enseñando que no se debe vender el alma, porque entonces se pierde nuestra esencia humana.

¡YA NI LA FREGAMOS!
No por nada han pasado por el mundo grandes espíritus como Sócrates (y la apología de su muerte hecha por su alumno, Platón), Buda, Confucio, Moisés, Jesucristo, Teresa de Ávila, Gandhi, Einstein, la Madre Teresa, por citar algunos, que mostraron lo más positivo del género humano, para que ahora estemos pensando en tornar a una mecánica mental consumista de úsese y tírese.

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