Tiffany, otra víctima de la guerra comercial EEUU-China

La joyería Tiffany, famosa por sus anillos de compromiso de diamantes, es otra víctima de la guerra comercial entre EE UU y China, y de la fortaleza del dólar. Las rebajas de impuestos en China lastraron las ventas de sus tiendas en EE UU y otros destinos, pues los chinos compran en casa y los turistas compran en China. El primer semestre de su año fiscal obtuvo un beneficio neto de 261,5 millones de dólares, un 8,9% menos que un año antes. Los disturbios en Hong Kong, que llevan más de cuatro meses, también le han afectado.

Aprovechando esos resultados Louis Vuitton (LVMH) quiere hacerse con Tiffany, y el propietario de Dior o Moet & Chandon ofrece 14.500 millones de dólares por la mítica joyería.

El grupo francés de Bernard Arnault, propietario de las marcas Louis Vuitton, Dior y Moët & Chandon o Veuve Clicquot, realizó la oferta, no vinculante, a principio de mes. Con esta adquisición reforzaría su presencia en EE UU y su predominio en el mercado del lujo mundial, con las marcas citadas y otras como Fendi, Givenchy, Kenzo o Loewe y una facturación que alcanzó los 38.400 millones de euros en los nueve primeros meses de este año, 16% más que el mismo periodo del año pasado. Con la operación, reforzaría su presencia en joyería, donde cuenta con la italiana Bulgari y en que se sitúa por detrás del grupo Richemont, propietario de Cartier.

Sería una de las mayores adquisiciones del conglomerado francés, pero aún no hay respuesta.

Los expertos suponen que la joyería rechazará la oferta que no refleja su valor real. Tiffany, tiene 300 tiendas en todo el mundo y entre sus máximos accionistas está el fondo soberano catarí, por lo que le sobra efectivo. Su próxima apuesta será en un segmento un poco más joven y asequible, para competir con firmas como Pandora, en recuerdo de escena de la película “Desayuno en Tiffany’s” (basada en una novela de Truman Capote), de hace 60 años, en que Holly Golightly (Audrey Hepburn), una joven que para ganarse la vida en Manhattan, sale con hombres mayores de la alta sociedad y llega a la joyería con su vecino de apartamento del Upper East Side, Paul Varjak (George Peppard), para comprar algo de Tiffany con diez dólares, pues “Sería vulgar usar diamantes antes de los cuarenta”, se excusa Audrey Hepburn con la empleada del mostrador.

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