Inversores europeos emigran a EEUU

La búsqueda de rentabilidad en el mercado de renta fija ha llevado a los inversores a ser más creativos, explorando territorios desconocidos para ellos. La expansión cuantitativa o flexibilización cuantitativa, (QE del inglés quantitative easing), es una política monetaria poco convencional, que aumenta el dinero en circulación con la compra de activos en el mercado. Los bancos centrales fijan la oferta de dinero en su economía con la compra y venta de deuda y para aumentar la base monetaria, un banco central compraría activos en los mercados financieros, siendo el dinero que paga, dinero nuevo que aumenta la oferta monetaria. Se actuaría al contrario para reducir la base monetaria. Pero a mayor oferta menores precios.

Al haber más dinero, los intereses disminuyen.
Eso ocurrió en la eurozona y se aumentó el volumen del dinero y se adquirió deuda corporativa, los bonistas de la región emprendieron un éxodo hacia el papel de otros países, una situación que parece camino de repetirse ante el inminente inicio de un nuevo programa de compras de activos. Los inversores buscan más alternativas con rentabilidad positivas en el extranjero.

Con las especulaciones sobre las políticas del BCE que empezaron al inicio del año, las salidas de dinero de la eurozona repuntaron otra vez.
Por eso las tenencias de deuda de Estados Unidos por residentes en la eurozona se han incrementado en los últimos meses como desde que el Bund marcó sus máximos de 2018. Desde febrero del pasado año estas se han incrementado en un 13,7%, hasta los 1,08 billones de dólares, el nivel más alto de la historia. Mientras, en lo que va de año el aumento es del entorno del 7%.

El éxodo se compensa por los últimos movimientos de los inversores extranjeros, que logran -sobre todo en Estados Unidos- rentabilidades interesantes al cubrir la divisa. Según los datos del Banco Central Europeo, los extranjeros han comprado 210.000 millones de dólares (190.000 millones de euros) en la primera mitad del año de los cuales 130.000 millones de dólares (118.000 millones de euros) corresponderían a deuda soberana. Este comportamiento contrasta con el vivido durante el anterior QE, cuando estos también huyeron en estampida, con salidas de 550.000 millones de dólares.

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