El impresionante fondo de pensiones de Noruega

El Fondo Global de Pensiones del Gobierno de Noruega, del Norges Bank, su banco central, fue creado en 1996 para invertir en el exterior los ingresos procedentes del gas y el petróleo. Es el mayor fondo soberano del mundo, ha superado por primera vez los 10 billones de coronas de valor de mercado (casi un billón de euros). El rendimiento de sus inversiones ha sido tan alto que se puede comparar con haber descubierto petróleo otra vez. Desde que comenzó la producción de crudo en 1971, la riqueza derivada de las explotaciones petroleras ha llenado las arcas del país escandinavo. El próximo 23 de diciembre se cumplen 50 años del día en que Noruega anunció el descubrimiento de los yacimientos de petróleo.

El fondo fue creado para invertir en el exterior los ingresos procedentes del gas y el petróleo, aunque fue en 1998 cuando se establecería como entidad independiente, con un capital inicial de 113.000 millones de coronas noruegas (11.090 millones de euros). Desde entonces, la rentabilidad media del fondo ha sido del 5,91%, alcanzando el 8,83% de media en el curso de los diez últimos ejercicios.

En el segundo trimestre del año, logró una rentabilidad del 2,95%, frente al rendimiento del 9,1% del primer trimestre de 2019. Entonces presentó unos beneficios de 75.500 millones de euros en solo tres meses.

Actualmente, el fondo duplica el valor de los ingresos petroleros futuros estimados por el Gobierno y financia más del 17% del presupuesto nacional, aunque esto supone solo un 4% de los ingresos de la entidad. En verano, el fondo soberano de Noruega aumentó su apuesta por las energías renovables, con una desinversión de 11.000 millones de euros en empresas de gas y petróleo para redireccionarlos a parques solares y eólicos.

El fondo ha adquirido participaciones en más de 9.000 compañías en todo el mundo, bajo la norma de no comprar nunca más del 10% de las acciones. Es su estrategia para diversificar inversiones y riesgos, acompañada de una declaración de intenciones, que supervisa la sostenibilidad de los negocios en los que invierte y también su código ético. La mayoría de sus inversiones están repartidas entre EE UU (41%) y Europa (33%), seguidas de un 22% en Asia y Oceanía.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.