La tecnología de alimentos es un aliado para garantizar la seguridad alimentaria y la salud de los mexicanos

En el marco del foro “Tecnología para la seguridad alimentaria: presente y futuro de la nutrición en México”, organizado por The Aspen Institute México y la Universidad del Valle de México, especialistas de distintas disciplinas profundizaron en la importancia de la tecnología de alimentos para apoyar las políticas que buscan fortalecer la seguridad alimentaria. De igual manera, los expertos dialogaron en torno a la necesidad de fomentar investigación y desarrollo con el fin de contar con alimentos que apoyen los esfuerzos que se llevan a cabo desde todos los sectores para mejorar la salud pública.

Durante la bienvenida al foro, Enrique Berruga Filloy, Director Ejecutivo de The Aspen Institute México, indicó que la producción de alimentos es una cuestión tan científica como tradicional y la tecnología tiene mucho que ver con el tipo de alimentación que tenemos hoy en día. “En México existen enormes desigualdades que originan deficiencias en el acceso a una alimentación nutritiva en la sociedad. Estamos en un momento idóneo para fortalecer el debate en esta materia. Se debe aprovechar el desarrollo científico para favorecer la salud de los mexicanos”, señaló.

En su conferencia magistral, Dan Glickman, director Ejecutivo del Programa del Congreso de The Aspen Institute y exsecretario de Agricultura de Estados Unidos durante la administración del presidente Bill Clinton, señaló que existen grandes retos para la seguridad alimentaria y si no los manejamos adecuadamente pueden impactar nuestra capacidad de alimentar al mundo. Algunos de estos temas son el cambio climático, la impredecibilidad de la lluvia, la escasez de agua, el brote de enfermedades y las barreras comerciales; para afrontar estos desafíos, tenemos que ser capaces como sociedad y como país de promover la ciencia y confiar en ella para poder resolverlos. Sobre este punto, es necesario financiar la investigación en las universidades y promover la colaboración entre los sectores público y privado.

Durante la mesa titulada “Uso de Edulcorantes No Calóricos en la transición de hábitos alimenticios”, los especialistas señalaron que la tecnología de alimentos es una herramienta que debe de ser integrada dentro del marco de acciones para prevenir el sobrepeso, la obesidad y la diabetes. Asimismo, enfatizaron el papel que la industria ha jugado en la producción y desarrollo de nuevas alternativas para quienes buscan un estilo de vida más saludable. En los últimos años, la industria se ha abocado a desarrollar y comercializar mayores alternativas a todos los que buscan una vida más saludable y dentro de estas nuevas opciones se encuentran los productos que contienen sustitutos de azúcar. Los expertos resaltaron que los ENCs son reconocidos como seguros por instancias internacionales (JECFA, OMS, FAO, FDA) y pueden ser de ayuda para complementar las estrategias y programas gubernamentales en el combate a problemas de salud pública.

En la mesa de discusión sobre “Tecnología de alimentos y su rol en la seguridad alimentaria”, los especialistas coincidieron en la importancia de la tecnología y la innovación en la producción de alimentos que cumplan con las diferentes necesidades nutrimentales y nuevos hábitos de consumo de la población. El doctor Inocencio Higuera, investigador titular del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco, destacó que actualmente se trabaja en la construcción de índices de seguridad alimentaria basados en tres aspectos: nivel de sustentabilidad en el proceso de producción; aporte nutrimental de los alimentos, y pérdidas y desperdicio a lo largo de la cadena de producción. Por su parte, Guadalupe Latapí, fundadora de Aires del Campo, destacó que en los últimos años ha habido un cambio crucial en el consumo de alimentos, basado en consumidores cada vez más conscientes del impacto social, medio ambiental y en la salud de toda la cadena de producción de alimentos. Los expertos concluyeron que la educación es el pilar de una buena alimentación y a ello hay que sumar la disponibilidad e inocuidad de los alimentos.

En espacio de diálogo sobre “Innovación tecnológica e inocuidad alimentaria”, los especialistas resaltaron los esfuerzos de investigación e innovación por parte de academia e industria para ofrecer a los consumidores un portafolio más amplio de productos que se adecuen a las nuevas dinámicas de la sociedad. En este sentido, Carlos Labastida, Coordinador del Programa Universitario de Alimentos de la Universidad Nacional Autónoma de México, afirmó que es necesaria una política alimentaria nacional, integral y coordinada. “Esta política alimentaria tiene que emanar del Estado, con esfuerzos en la inversión científica, en la economía e industria y en la educación hacia la población. Necesitamos que esté basada en evidencia científica y en la mejor argumentación científica, política, económica y social”, agregó. De igual manera, los especialistas coincidieron en que es importante que haya una campaña permanente de difusión con sustento científico para cambiar el rumbo y evitar el colapso que podrían provocar las enfermedades no transmisibles en nuestro país.

Finalmente, Miguel Limón, Director de Programas Aspen Institute México, señaló que la erradicación de la inseguridad alimentaria requiere un rediseño de una política y estrategias orientadas a tal fin, en un proceso participativo que considere los distintos aspectos de la seguridad alimentaria. Este tema demanda una participación amplia de distintos sectores, como el académico, empresarial y gubernamental para asegurar una disponibilidad suficiente, estable, inocua y sustentable de alimentos con el objetivo de apoyar en la meta de generar bienestar para los mexicanos.

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