Verónica Alejandra Inclán Cazarín nació en Veracruz durante el año 1977, desde temprana edad se vio seducida por la redacción, cosa que la haría navegar entre distintos géneros literarios. Salió de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana en 2004 como licenciada en Ciencias de la Comunicación, escribió artículos para unas revistas, algunos libros colaborativos e incluso enriqueció las páginas de El Dictamen “Decano de la Prensa Nacional” razón por la que, tras publicar su tercer libro, le dedicamos ésta página.

Alejandra se dirige a su público, la mayoría estudiantes de la UV.

Haydee Díaz se presentó ante los demás como “La Madrina” de Alejandra.
Tras escribir algunos cuentos cortos, micro relatos y poemas entre muchos otros, pudo explorar los géneros literarios con los que siempre tuvo una gran atracción pero, no se atrevió a consolidar una obra tan grande: en 2015 llegó a ser finalista en el concurso “Microterrores II” organizado por Editorial Literaria. Si bien las letras de Julio Cortázar y J.J. Benítez la conmovieron, hubo dos eventos que la impulsaron a escribir historias bastante más profundas:

Sin haber leído el libro, la historia despertó el interés de los estudiantes.

Concluida la presentación y lectura parcial de la novela, su autora procedió a firmar algunos ejemplares.
Primero, como trabajadora de un DIF, se enteró de casos de abusos ocurridos en un terreno impensable: las casas hogar. También estuvo el caso de Agnes Torres quien se licenció en Psicología por la Universidad Veracruzana, pero dicha institución se rehusó en hacer entrega de un documento con el nombre acorde a su identidad de género. Así que, en vista de que no había muchas novelas que hablaran de personas transgénero, se animó a publicar en 2016 su ópera prima “No era quien me dijeron ser”, donde conocemos a Valeria, quien descubre el límite de su tolerancia, pues no acepta su “realidad impuesta”, jura que pese a haber nacido en un cuerpo masculino, se trata de una mujer.

Sarah Benavides posa junto a Inclán Cazarín.

El primero en tomar la palabra fue el periodista de El Dictamen, Julio Mora Olivo, en compañía de Flor Meza.
Pero fue justamente esa premisa lo que no atrapó a las editoriales mexicanas cuyas puertas fueron tocadas por la señorita Inclán, en su lugar, fue acogida por la editorial Bellaterra, en España. Dos años después publicó “La Pieza Que Me Faltaba” (Presentado el martes 3 de septiembre en el Reflexionario Mocambo) donde Carlos, terminó por azares del destino en un naciente orfanato de niñas, ahí pretendió engañarles hasta que todos se dieron cuenta de la verdad. Más adelante fue adoptado por una familia que, lógicamente intentó darle la crianza propia de un varón cosa que, le causaba una inusual depresión, tras mucha paciencia, su nueva familia comprendió que estaba haciendo las cosas al revés y ayudaron al menor en su viaje hasta convertirse en “Karol”.

Alejandra Inclán y Lolis Hernández.

Haydee Díaz sostiene las primeras dos novelas de Alejandra.

La última en posar junto a la escritora fue Claudia Rivera.
Un año después, en 2019, publicó su tercera obra: “Sentirte de a poco”, una combinación de prosa poética, micro cuento y reflexión con muchos tintes eróticos. Éste último título aún no empieza su temporada de presentaciones, sin embargo, mientras Alejandra prepara las fechas, se encuentra en la creación de su siguiente obra donde muy probablemente, concluya su relación frustrada con la ciencia ficción, pues desde hace años pensaba en algunas historias pero la inspiración no ponía de su parte.
Fotografías por Pablo Reyes.





































