Crítica: [email protected] CAEN

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Por: Mario E. Durán/Cinéfilos

Estoy de acuerdo que cuando una formula funciona, siempre se busca darle continuidad para lograr el éxito deseado. Si bien la química que existe entre Omar Chaparro y Martha Higareda se sintió fresca en la primera parte de “No manches Frida”, la continuación fue desastrosa por cometer el error más grande que tiene nuestro cine actual mexicano en relación a películas de comedia: quieren copiar por completo el tipo de humor gringo que para nosotros resulta absurdo y en muchos momentos grotesco y desagradable.

Entonces, saber de la existencia de un nuevo trabajo que de alguna forma “nos quiere presentar un tema que intensa ser novedoso pero que también ya lo hemos visto mucho en otras cintas” no resulta tan lamentable como la química de este par de actores mexicanos que ya comienza a sentirse gastada, no porque no nos hagan reír, sino porque existe una gran cantidad de actores que podrían haber interpretado estos papeles y puede que igual con esto el resultado hubiera sido más agradable.

En “[email protected] caen”, un hombre se ha hecho famoso por sus estrategias de romance. Asegura que todo se trata de un patrón, una fórmula que, si se lleva a cabo al pie de la letra, hará que todas las mujeres caigan rendidas a sus pies. Un amigo cercano que lleva muchos años sin tener una relación amorosa le ha pedido ayuda desesperada, por lo que ambos pasarán un tiempo juntos, estableciendo la mejor estrategia a seguir. Mientras estudia los hábitos y las características de su amigo, decide armar una lista sobre lo que deben hacer y la primera actividad incluye ir a bailar a un antro para definir cuáles son los atributos y obstáculos de su amigo; sin embargo, en el antro, el famoso seductor conocerá a una bella mujer que también tiene la fórmula para hacer que todos los hombres caigan a sus pies. Así, a pesar de la atracción, ambos lucharán por demostrar quién tiene la mejor estrategia de seducción, mientras se mantienen firmes por no caer enamorados, y esto, tal cual, ocurre a la inversa con una chica, la también protagonista, quien ha sufrido por amor y ayuda también a sus amigas para que logren no sufrir por los hombres.

Dirigida por Ariel Winograd, es correcto decir que la película si logra darnos algún par de momentos de risa pero hasta ahí, ya que lejos de ser una cinta que muestre la famosa guerra de los sexos, poco a poco se va tornando en lo que la mayoría de ellas caen, una comedia con tintes románticos y melosos de la que buscan sacar algunos suspiros dentro de una serie de ocurrencias disparatadas, absurdas y por momentos ridículas en las que ponen a cada uno de los participantes de la misma, dejando de lado esos golpes a la yugular que queríamos ver.

Como tal la película lleva su ritmo pero tiene unos desastrosos brincos de secuencia, además la forma en que se encuentra filmada nos hace sentir como si estuviéramos viendo un capítulo más televisivo, si a esto sumamos el cómo poco a poco la van convirtiendo en película gringa (en especial lo digo por la nefasta escena de vómito mutuo), es como nos hacen ver que lejos de lucir totalmente a Adán y Mía, sus protagonistas que durante la cinta se dirigen a nosotros como espectadores dándonos las supuestas reglas que nos cambiarán la vida y quienes terminan cayendo en el estereotipo de típica pareja que un día se conoce, supuestamente se odian y se terminan amando), hacen notar la serie de personajes tan poco aprovechados de los que solamente podemos destacar a Mauricio Barrientos y Claudia Álvarez, quienes forzada, pero tienen buena química, ya que de ahí en fuera el otro par de amigos de los protagonistas, interpretados por Miriam Higareda y Santiago Michel pasan sin pena ni gloria y casi ni líneas tienen, siendo lo más lamentable las participaciones de Consuelo Duval, Edgar Vivar (de quien es lamentable el papel que le dieron), un insípido Eugenio Siller, además de unas muy desaprovechadas Tiaré Scanda y Anabel Ferreira.

Como película palomera funciona, pero habiendo ya existido otras propuestas como “Te presento a Laura” y “Cásese quien pueda” de las que Martha Higareda fue productora, escritora y protagonista, al menos esas tenían mayor magia que esta, a la que su poca originalidad y su estereotipo como tal la hace ver con una estructura tradicional de comedia hollywoodense, nos lleva a algo que ya todos sabemos: en este juego no hay reglas y todo se puede lograr con amor, dejando solamente el momento emocionante para las fans de Omar Chaparro por el desnudo que realiza durante el filme.

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