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Por: Mario E. Durán
Melanie Adele Martinez es una cantante, compositora y fotógrafa estadounidense que fue participante del concurso de talentos televisivo “The Voice”, y tras llegar a los últimos seis concursantes de la tercera temporada del programa y ser eliminada, se embarcó en una gira acústica nacional donde interpretó versiones que realizó durante el concurso y algunas canciones originales. Melanie Martínez no es una estrella pop convencional, siempre ha tenido un algo que la hace ser distinta, pero desde su debut creó su propio mundo ligado a lo infantil, espacio que ha utilizado a modo de metáfora para contar historias adultas, en ocasiones tan oscuras e incluso perturbadoras.
Pocas son las veces que tenemos oportunidad de ver trabajos que se sienten originales y muy distintos a lo que comúnmente vemos el cine, vamos, hablamos de trabajos no para todo público no porque no le entiendan, sino porque simplemente no a todos llama la atención algo extraño, más viniendo de una de las cantantes que hoy en día se está haciendo de un espacio por su personalidad y su peculiar forma de vestir. Si bien siempre me recordará a Lily Allen, Melanie Martinez tiene algo que desde su primer disco me gustó y llamo mi interés, y eso es su voz, es por eso que para dar inicio a la promoción de su segundo disco de estudio, este viene acompañado de su primera película que la propia artista dirigió, escribió y actuó, y qué mejor que acompañada de esas nuevas canciones, cual video musical extenso de una hora y media, en la que la veremos usar vestidos rosas abombados, peinados estrafalarios de época y una serie de personajes tan extraños en un colegio en donde habita lo raro y el terror, porque sépanlo, ella es distinta y si sus ojos se ponen negros tengan miedo.

“K-12” es el título de esta cinta que fue estrenada un solo día en la salas de cine y que ahora esta disponible en YouTube, en ella conocemos a Cry Baby, una niña fuerte y sensible que es enviada a un inquietante internado que está oculto bajo una fantástica fachada. Por suerte, tiene una amiga dulce y que le ayuda cuando sufre bullying por sus compañeros que están bajo el control mental del Director y su personal. Con la ayuda de sus mágicos amigos que conoce a lo largo del camino, y su Espíritu Guía Angelical, son capaces de obtener la fuerza necesaria para luchar contra el condicionamiento patriarcal de la escuela.
Un mundo infantil ambicioso en el que el vestuario, la iluminación y los escenarios brindan totalmente a la vista de todos una estética que se siente mágica y especial, un mundo de pastel que quieres comerte a mordías por el simple carisma de su protagonista a quienes se van sumando una serie de amigas que serán sus aliadas para destruir de una vez por todas a esos profesores villanos de un colegio en el que existe el bullying y nadie hace nada, en donde solamente se limitan a mirar, pero esto aderezado con una serie de situaciones incorrectas, fuertes groserías y más, llevándonos por tintes gore limitados para presentar una historia que va acorde con las letras de este trabajo.

Martinez tiene una enorme obsesión con lo infantil, por lo que las escenas son narradas en compañía de los tracks musicales, los cuales hablan de feminismo, bullying, derechos LGBT o masculinidad tóxica, dejando el tema de la cinta a los problemas que vive una chica joven dentro de un colegio al que siente terror ir desde que se suba al autobús, pasando por temas como menstruación, la transformación del cuerpo femenino y el despertar sexual, la bulimia, la aceptación de quererse y amarse como es uno mismo, y la bisexualidad, dándonos una canción dedicada a la fama, y su opinión sobre ella.
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