En la opinión de Buenos Días…

EPÓNIMAS, CUANTO ILUSTRES PALABRAS ¡PARA LA HISTORIA!
“Chinguen a su madre, que manera de legislar”. Frase que merece quedar impresa en oro en el recinto legislativo de San Lázaro en la Ciudad de México. Corresponden al decir del ex Presidente de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, el señor Porfirio Muñoz Pedo ¡Perdón, Ledo, es Ledo, no pedo!, cuando anunció al pleno que se retiraba del cargo de líder de la Cámara de Diputados.

Este decir nos remite otra vez a lo que el otro día llamé “La llamada de la jungla”, o sea, la esencia de lo mexicano no lo podemos cambiar los nacidos en esta tierra bendita por Dios. Y lo dicho por Muñoz Ledo corresponden a eso, al México llano que todos los mexicanos llevamos dentro. Eso que nos hace distintos de los demás pobladores del mundo.

Porque ¡No puedo decir que el señor Muñoz Ledo sea un adocenado, un inculto, un palurdo que pasó por la escuela prácticamente de noche!, además de ser un político improvisado ¡NOOO!, el individuo se las sabe de todas ¡TODAS! Además es un notable orador, con citas históricas de memoria y toda la casa… pero… ¡Le ganó la jungla! ¡Jajajajajajaja!
Incluso, me atrevo a decir que tal y jarochísima expresión se la fusilo al alvaradeño Roberto Blanco Moheno, en su gran cuento “Un son que canta en el río”. Si mal no me acuerdo (hace como mil años que leí ese libro, creo fue en mi adolescencia), Blanco Moheno lo comienza con una sonora mentada de madre. Así que la originalidad no fue de Muñoz Ledo, pero éste, con su mentada de madre ha contribuido grandemente a la glorificación de tan magnificada cuanto vernácula expresión.

Dicho sea de paso, nuestro premio Nobel de Literatura 1990, Octavio Paz, no echó mentada de madre alguna, pero eso sí, en su obra “El laberinto de la soledad” describe nítidamente el origen de la palabra “chingar” o “la chingada”, según él, está relacionada con la Malinche y comenta que por eso en España la expresión peyorativa por excelencia ha sido y es “¡Hijo de puta!”, porque a las prostitutas se les paga por sus servicios, pero en México es “¡Hijo de la chingada!”, aludiendo, según esto, a que la Malinche, al igual que a infinidad de mujeres indígenas resultaron violadas por los españoles, a las que no se les retribuyó con ningún estipendio, prevaleciendo el agravante de a muchas las dejaron preñadas y echas a un lado en cuanto todo el revolcadero pasaba. De ahí lo de “la chingada”. Que el México de hoy día le damos a tal expresión una connotación de índole universal, desde verbo hasta adjetivo (entre muchos otros).

Es tan mexicana la expresión (que conste tiene carta original de nacimiento cien por ciento veracruzana), que de ahí la carcajada por haber sido expresada en la máxima tribuna de la soberanía nacional, creyendo Muñoz Ledo el micrófono había sido silenciado.

Hasta pareciera en ese momento el multicitado Muñoz Pedo, se muestra como todo un personaje sacado de alguna novela del también gran escritor y periodista, Luis Spota. Sobre todo de “Palabras Mayores” ¿A poco no? O mejor digamos la trilogía: “Palabras mayores”, “Sobre la marcha” y “El primer día”. Trilogía donde Spota narra de manera exquisita y exacta las vicisitudes de la “polaca” mexicana.

Incluso, el día de la “renuncia” al liderazgo de la Cámara de Diputados, Muñoz Ledo dijo que “sin poder también se podía pasar a la historia”. Y como no queriendo dejar esto en calidad de supuesto, con la mentada de madre emitida a todos sus pares pasó todo él de lleno a la historia nacional ¿A poco no?
¡VIVA LO NUESTRO! ¡VIVA MÉXICO!

Y bueno, como es el mes patrio, se valen las mentadas a todo lo que da la cuestión, que, mejor una mentada que tanto muerto.

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