El llamado de la jungla

Les llegué a contar el chiste de aquel que fue a EUA de espaldas mojadas

Creo en otra ocasión o en la “calumnia” dominical les llegué a contar el chiste de aquel que fue a EUA de espaldas mojadas (cuando aún no llegaba el Trumpas al poder), siendo todo fácil para este paisano y quedarse trabajar allende el Bravo. Al cabo de un tiempo regresa a su pueblo y resulta que ya no recordaba ni su lengua natal, el español, porque además, decía haber ido de vacaciones a conocer ese poblado. Bueno, pues la cosa es que así se desenvolvió hasta con sus conocidos (a los cuales tampoco “conocía”) les preguntaba en acento agringado: “¿qué ser estou?”. Hasta que llegaron en la noche con la señora que vendía tacos y atole en jarritos (era de la serranía y hacía frío). Pues jarro en mano comenzó a darle el clásico movimiento rotativo al jarro que contenía el atole para que éste se enfriara y hacer posible su ingesta. En lo que el paisa meneaba el jarrito preguntaba extrañado: “¿Qué ser estou, que ser estou?”. Y uno de sus amigos le dice: “¡Hijo de la tiznada!, se te olvidó que es esto pero no cómo menear el jarrito para que se enfríe”.

SE SENTÍAN EMPLEADOS EXCLUSIVOS DE LA NASA (DIJE: SE SENTÍAN)
Lo anterior vino a mi testa porque ha sido necesario hacer una instalación especial de retransmisión de señal de internet hasta un sitio de mi casa en donde es difícil que llegue la señal de internet y ahí es donde está la computadora donde escribo. La persona que me auxilia en la instalación y manejo de este invento del hombre blanco me dio la lista de los dispositivos a comprar para el propósito. Acudí a una tienda que vende este tipo de tecnología y como no me acuerdo de los nombres, me puse a la línea con el técnico, quien me decía lo que yo requería y a su vez yo le repetía esto al muchachón que me atendía en la susodicha tienda, y este a cada petición mía, acentuaba cada vez más un gesto que parecía estaba sufriendo un cólico estomacal.

TODO LUCÍA IMPROVISADO, CORRIENTITO Y MUY DESORDENADO
Creo, tratando de mostrar extrañamiento respecto mi ignorancia por los géneros a comprar. En tono desparpajado le dije que yo me había quedado en Pedro Infante, pero, a costa de mucho trabajo algo había avanzado en el manejo elemental de estas nuevas tecnologías, pero, además ¡No quería aprender más de lo esencial, ni esforzarme tampoco para hacerlo y por lo tanto le agradecería se dejara de actitudes y poses que no venían al caso y se concretara a venderme lo que le estaba yo repitiendo! El seguía en calidad de estar levitando; creo en su mente se sentía como en una tienda expendedora de tecnología de punta, cuando que el local se veía bastante corrientito y muy mal organizado, pues para empezar la entrada tenía una puerta deslizable, que para abrirla se debía hacer de forma manual pues no contaba con ojo electrónico ni los dispositivos para abrirse en cuanto alguien se acercara a ella. Ergo ¡Todo está pedestre a extremo!, pero, todos ahí se sienten la divina garza envuelta en huevo.

EN ESO VOLVIERON A SER ELLOS, MEXICAS AUTÓCTONOS
Lo más risible de esto era ver el esfuerzo del personal por mostrarse exquisitos en el manejo de “tecnología de punta” que en Gringolandia ya está más obsoleta que Laguna Verde. Contrastando tal actitud con el local que luce abigarrado, primario y sin presentación, en pocas palabras ¡Muy corrientito! En fin, estaba en mi reclamo de atención, porque eso sí ¡ahí campea una burocracia del carajo! Hasta se tenía la sensación de estar en Hacienda, nada más faltaba me mandaran a sacar copias a local de junto. En eso estaba cuando hace su entrada una señora con una canasta y anuncia a “a voz en cuello” al selecto, cuanto exclusivo grupo de “iniciados” atendiendo el local “non plus ultra”, que traía empanadas de queso, volovanes, tortas de cochinita pibil y “carlotas” y todos los empleados, despojándose de sus actitudes que a nadie engañaban salvo a ellos, se tornaron en burócratas de cuarta y comenzaron a hurgar con avidez en la canasta de la vendedora, en lo que ella anotaba en su libreta los productos “gourmet” que en tan desordenada tropelía iban siendo adquiridos: ¡DE FIADO!

PERO LO MAMILA NO SE LES QUITA
Solo acaté a mover la cabeza y sonreír al ver que ¡los orígenes, el llamado de la jungla y el folklore siempre se imponen! Pero lo mamila no se les quita nunca a toda esta nueva fauna de bloferos. Y partí viendo que en el mundo todo sigue igual.

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