Los transgénicos imparables, ocupan 191 millones de hectáreas

Los cultivos transgénicos u organismos modificados genéticamente (OMG) causaron polémica desde su aparición, hace más de dos décadas, al ser defendidos por científicos y agricultores convencidos por la mayor producción de mejores alimentos, con menos recursos. Las agresivas campañas de colectivos ecologistas no han logrado detener su expansión en todo el planeta, ni la siembra, y menos aún su comercialización. Los cuatro principales cultivos biotecnológicos son la soja, el maíz, el algodón y la colza, y en menor medida la remolacha azucarera, la alfalfa o la patata, entre otros.

La superficie dedicada a estos cultivos alcanza los 191,7 millones de hectáreas, tras crecer 1,9 millones de hectáreas (1%) el pasado año, según el Servicio Internacional de Adquisición de Aplicaciones de Agrobiotecnología (ISAAA, por sus siglas en inglés), aunque el ritmo de crecimiento es tres veces inferior al registrado en 2017, que fue del 2,8%, con 5,8 millones de hectáreas más, o al de 2016, en el que se incrementó un 3% más, con 5,4 millones de nuevas hectáreas. Pero los transgénicos siguen creciendo y lo seguirán haciendo porque cada vez van saliendo más cultivos que cubren más necesidades, que al principio fueron agronómicas, como la lucha contra las plagas y las malas hierba, y ahora buscan más resistencia a la salinidad del suelo o la sequía, enfrentando los retos del cambio climático.

Desde 1996, la superficie de cultivos biotecnológicos se ha incrementado 113 veces, se comercializan en 70 países y se cultivan en 26, con Estados Unidos a la cabeza, seguido de Brasil, Argentina, Canadá e India. En Europa sólo siembran el maíz Bt e importan cada vez más grano transgénico con lo que sus agricultores no compiten en un marco global. El maíz Bt permite al agricultor controlar las plagas sin emplear insecticidas, obteniendo un mayor rendimiento y un manejo más flexible de las fechas de siembra y cosecha.

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