Ataque a la industria petrolera saudí

No hay mercado más vulnerable y anacrónico que el petrolero, y el mundo entero depende de él, de una u otra manera.

El bombardeo con drones de la industria petrolera saudí lo demuestra, pues no han podido determinar quiénes fueron los autores, cuando claramente tiene el doble propósito de perjudicar a los saudíes y culpar a sus vecinos.

Más allá de los culpables (aunque se responsabilizaron los rebeldes Huthi de Yemen y el gobierno de Irán se ha apresurado a negar las acusaciones de Estados Unidos) Aramco, la petrolera estatal saudí, se ha obligado a recortar a la mitad temporalmente la producción de crudo del reino. Los incendios provocaron que su planta de procesamiento de Abqaiq, la mayor del mundo, y las infraestructuras de Khurais, su segundo campo de crudo, que la empresa interrumpiera la producción de 5,7 millones de barriles diarios,y si bien les va llegarán a la mitad de su volumen.

Aramco, es la compañía más rentable del mundo y que producción el 10% del crudo de todo el mundo y Arabia Saudí es el mayor exportador de petróleo, que da trabajo a unas 65.000 personas. Su planta de Abqaiq es la refinería más grande del mundo y puede producir hasta siete millones de barriles diarios y 10 drones bastaron para reducirla a la mitad. Pero las exportaciones no se interrumpirán, pues Arabia Saudí dispone de una amplia red de almacenamiento, dentro y fuera del país (Holanda, Japón y Egipto) que le permitirán seguir abasteciendo a sus clientes con normalidad durante semanas y espera reanudar las operaciones rápidamente.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.