Diseño de Imagen

La reputación detrás de tu marca, producto o servicio favorito

Por: Yazmín Zúñiga

Día a día compramos y consumimos diferentes productos y servicios, haciéndonos fieles clientes de muchas marcas que nos han dado resultado para cubrir alguna necesidad básica o no tan prioritaria. Anteriormente, con ello era suficiente. El hecho de satisfacer algún deseo bastaba para comprometernos y hasta promocionar entre nuestras amistades la experiencia obtenida. ¿Qué pasaría si detrás de una de tus marcas favoritas se encontraran personajes que no comparten tu misma ideología o valores? Es decir, que tu perfume, helado, gimnasio o restaurante favorito tiene inversionistas que están a favor de una causa con la que no eres compatible o estás totalmente en contra. Pintemos un panorama aún peor: con las ganancias obtenidas a través de tus compras, se llegan a financiar parte de estas causas. Difícil continuar consumiéndolo, ¿cierto?

Hoy en día, la imagen de una marca no es exclusiva del área visual, gran parte de su éxito recae en su reputación, entendiéndose como la estima, el prestigio o la opinión que un grupo de personas tiene sobre ella. También repercute la manera en que se percibe a quienes se encuentran a cargo de su gestión, los inversionistas, los embajadores de marca, los proveedores de la materia prima con que se fabrica y hasta quiénes  otorgan el servicio al cliente. ¿Exagerado? Gracias al fácil acceso a la información que tenemos, nos hemos vuelto más exigentes en relación a lo que una marca puede y debe ofrecernos. Mientras más transparente sea, mejor decisión de compra podremos realizar y darle nuestro voto de confianza (y nuestro dinero) a aquella que comparta nuestros valores. ¿Escuchaste el caso de Equinox y SoleCycle? El primero es una cadena de gimnasios, mientras que el segundo se trata de centros de indoor cycling, ambos ubicados en los Estados Unidos, pero ¿qué hay con ellos? Uno de sus mayores inversionistas, Stephen Ross, es también el encargado de llevar a cabo un conocido evento en los Hamptons con la finalidad de recaudar fondos destinados a la campaña de Donald Trump. Ha sido tanto el desagrado de sus clientes que incluso han optado por dar de baja sus membresías, orillando a ambas empresas a compartir un comunicado  para aclarar cuál era el estatus de este personaje dentro de ambos negocios, y sobretodo, deslindarse del apoyo hacia Trump.

Otro caso muy reciente y comentado ha sido la cancelación del Victoria’s Secret Fashion Show, que se convirtió en la “crónica de una muerte anunciada”, ya que en su momento, el propio jefe de Marketing Ed Razek, confirmó su desinterés en integrar a modelos curvy y plus size, haciendo caso omiso a la era de la inclusión y diversidad que estaba por llegar.

¿Qué aprendemos de esto? La imagen de un producto, servicio o empresa, va de la mano con un cúmulo de experiencias que se construyen en cada acción y estímulo realizado, si se descuidan, su reputación puede venirse abajo en un abrir y cerrar de ojos, incluso con las acciones o comentarios de alguno de sus miembros.

Y a ti, ¿te ha pasado que te desilusiones de alguna marca que tenías como favorita? ¡Nos leemos el próximo viernes!

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