Crítica: LA VIDA SECRETA DE TUS MASCOTAS 2

⭐️⭐️⭐️⭐️
Por: Mario E. Durán/Cinéfilos

Sabemos que segundas partes nunca fueron buenas, pero también sabemos que cuando el objetivo principal es simplemente hacernos reír a carcajadas, el resultado puede ser aún más efectivo de lo esperado, y eso precisamente es lo que ocurre con “La vida secreta de tus mascotas”, que dirigida por Chris Renaud y distribuida por Universal Studios, espera lograr el éxito de la primera que en 2016 registrara una de las mayores recaudaciones en taquilla con 103.2 millones de dólares, cifra mayor conseguida jamás por una cinta original.
Es así como Max ahora se enfrentará a nuevos e importantes cambios en su vida: su dueña Katie no sólo se ha casado rápidamente, sino que también ha sido madre por primera vez. En un viaje familiar al campo conoce a un perro granjero llamado Gallardo, con el que aprende a dominar sus miedos. Mientras tanto, Gidget trata de recuperar el juguete favorito de Max de un apartamento repleto de gatos y el cual le había sido encargado. Snowball, por otro lado, se embarca en una peligrosa misión para liberar a un tigre blanco, Hu, de sus captures en un circo.

Si bien existen varios elementos que ya sentimos familiares en otras historias animadas, como es el caso de esa fuerza de protección por parte de Max hacia el pequeño nuevo habitante de casa (que nos recuerda mucho a Woody y su eterno pendiente porque Andy y ahora Bonnie se encuentren bien) y que tiene una ternura natural; y esa actividad desenfrenada dentro de una feria (que nos recuerda a la misma en Toy Story 4), es el carisma enorme que tienen las mascotas lo que sin duda hacen gala de los gratos momentos que pasamos en la sala de cine, que además de presentar ideas frescas con ligeros tintes de doble sentido, estos son bien recibidos por grandes y pequeños, pero quienes sin duda se llevan la cinta son Max con sus enormes temores de los cuales aprende, Gidget con su intenso amor que la lleva a querer convertirse en un gato para salvar al preciado “Sobejita” de su eterno amor Max; Snowball que ahora es un superhéroe, el cinismo de la gata Chloe y la amistad sincera de Duke, a quienes se suman la perrita simpática e intrépida Daisy y el perro guardián y elegante de nombre Gallardo, que son interpretados en inglés por Tiffany Haddish y Harrison Ford, mientras que en español por Mariana Treviño y Jesús Ochoa, mismos que compartirán créditos con Andrés López, Martín Campilongo, Eugenio Derbez, Mónica Huarte, Natasha Dupeyron, Jesús Guzmán y los youtubers Chumel Torres y Alex Montiel, equipo de doblaje que vuelve con sus personalidades a cuadro bien definidas.

Buscando transmitir mensajes positivos a los más pequeños ante el cuidado animal y la importancia de tener una mascota en casa, la película nivela momentos de aventura y grata diversión, además de enorme sentimentalismo, claro, aderezado con situaciones que pueden resultar demasiado descabelladas (como la secuencia del tren y el auto con la viejita amante de los gatos) que puede no a toda la crítica agradar, lo que la pueda perfilar por debajo del calibre que se ha manejado en la gama de cintas recientes que ha presentado el mismo estudio.

Sintiéndose ligeramente como una serie de antologías entre las historias de los personajes, las cuales al final se enlazan para hacer la conexión entre ellas, la calidad de animación se destaca y sin duda de lo mejor logrado es su emotivo y representativo final.

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