¿Sería mucho pedir?

A menudo se escucha: aprende a dar sin esperar nada a cambio, que las leyes de la energía te devolverán con creces lo que des. Verdad pura.

Foto: Agencias

Irene Ortega Valdivia

A menudo se escucha: aprende a dar sin esperar nada a cambio, que las leyes de la energía te devolverán con creces lo que des. Verdad pura.

Infinidad de peticiones va acumulando en su alforja el señor Presidente ante las innumerables necesidades existentes; a sabiendas y el estar consciente que ayudar requiere el ejercicio de un mandato, de sus límites y hasta de sus trampas. En cambio, dejarse ayudar es un buen antídoto para la ignorancia o la necedad, por lo que se pregunta: sería mucho pedir lo que el pueblo le viene solicitando?

Por supuesto que no; porque siempre que dos o mas personas, instituciones o empresas se unen en un espíritu de trabajo colaborador y respetuoso, la sinergia se manifiesta en forma natural y él debe saberlo, porque ello significa unir fuerzas, caminar juntos y lograr propósitos; y mas tratándose de gente menesterosa, porque sabe y sabe bien, que el poder se basa en la voluntad del pueblo, mismo que existirá mientras los ciudadanos estén conformes o luchen por lograr su cambio.

Algo que el señor también está consciente y de acuerdo en ello, es que nada ni nadie se puede oponer a quien obra al amparo de la ley que es la misma justicia y que ambas se basan en la razón. Precisamente por esto, el mundo rompió sus cadenas sabiendo del oscurantismo, entrando triunfante al siglo de las luces y al tiempo del razonamiento.
Por todo ello, toda fisura en la estructura social, por más leve que sea, puede propiciar la desaparición parcial o total del poder, por lo que no se quiere el estallido de una protesta general no atendida a tiempo.

Por esto y por mas, no es mucho pedir ; porque a pesar de los inconvenientes que ha tenido que confrontar, ha mostrado que con flexibilidad, trabajo y buena voluntad, inteligencia y respeto por los que si trabajan y menos tienen, son básicos para que un gobierno camine de la mano abierto a las opiniones y enseñanzas de todos los organismos de trabajo.

Y en ésta lucha por tener un gobierno de hechos y pocas palabras, se tiene la esperanza y algunas veces plena convicción de tener en él un hombre de resultados para todos los inconvenientes que confronte; incansable y optimista a pesar de las adversidades resultantes. Un gobernante que tenga conciencia que su ayuda debe ser pareja; no sólo para los políticos, sino para la gente que produce y para la gente del pueblo.
Un México más próspero y más humano; es decir, en favor de las causas sociales, económicas y políticas y poder lograr una nueva imagen de progreso y acierto en un presente de unidad a toda prueba. Sería mucho pedir?

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