Las afrentas

Quien le haya apostado a una nueva división que ensanche aún más las grietas en el Partido Acción Nacional de Veracruz la jugada le está saliendo maestra.

Quien le haya apostado a una nueva división que ensanche aún más las grietas en el Partido Acción Nacional de Veracruz la jugada le está saliendo maestra.
Los débiles llamados de unos cuantos panistas a la reconciliación tras la anulación del Tribunal Electoral de la elección interna en la que José de Jesús Mancha Alarcón había resultado el ganador para la dirigencia estatal, no fueron escuchados.

El Clan Yunes volvió a levantar la bandera de guerra reiterando su apoyo a Pepe Mancha, dispuestos a despedazarse con su ahora oponente, pero muchos años aliado, Joaquín Rosendo Guzmán Avilés, quien también va de nuevo en busca de la dirigencia estatal cuando en septiembre se reponga la elección.

Dicen los observadores que la reunión del martes ofrecida por Miguel Angel Yunes Márquez (excandidato a la gubernatura) en su casa, al lado de su hermano Fernando, presidente municipal del puerto, y de su padre Miguel Angel Yunes Linares, en la que estuvieron algunos alcaldes y otros personajes del albiazul, fue más que una demostración de músculo, un intento desesperado por fraguar un grupo que les dé posibilidades de apoderarse una vez más del partido en Veracruz.

Y se califica de movimiento desesperado porque saben que hoy, sin el poder gubernamental estatal ni en el país, carecen de asidero político para maniobrar en su favor.
Vamos, hasta el jefe del clan Yunista, el exgobernador, lanzó desde esa reunión reclamos a la dirigencia nacional (encabezada por Marko Cortés) al señalar que hay un liderazgo débil, sin rumbo, ante los momentos que vive el país y el estado, porque a su juicio no han sabido ser oposición. Auténticas patadas al pesebre.

El escenario para el grupo de Mancha Alarcón y los Yunes no es nada alentador, ya que tienen ahora enfrente a un Guzmán Avilés que también se fortalece camino a esta repetición de la elección interna del PAN, apoyado hoy por otro frente que encabeza el senador Julen Rementería del Puerto, su hijo el diputado Bingen y el también legislador local Omar Miranda.

Tras bambalinas se maneja un supuesto respaldo a Joaquín Rosendo desde las oficinas de Palacio de Gobierno en Xalapa, y la especie no suena descabellada si se toma en cuenta que en el guerra todo se vale, cuantimás si se trata de quitarse de encima, y ahora sí, enviar al ostracismo a los enemigos jurados del morenismo.

Una frase señala que en política nada es casual, por ello se sospecha que situaciones como la repentina clausura del basurero municipal de Veracruz por parte de la Procuraduría Estatal del Medio Ambiente (PMA) a causa de las deficiencias que la empresa Veolia ha cometido en su operación desde hace más de una década, traen un mensaje cifrado para el clan familiar.

La clausura le pega a la administración de Fernando Yunes Márquez, alcalde del puerto, tanto en lo económico como en lo social, por el problema de la recolección que se avizora estalle en unos días más, si la clausura se extiende indeterminadamente.
La estrategia del enfrentamiento político recomienda asestar golpes en donde más duela. Y por más que el titular de la PMA, Sergio Rodríguez Cortés, asegure que en el cierre del basurero no hay trasfondo político, basta recordar los agravios que los Yunes le hicieron desde Veracruz a quien gobierna hoy el país.

El entonces gobernador azul le llamó “loco” en sus constantes visitas al estado cuando como candidato a la Presidencia del país venía a respaldar al también abanderado a la gubernatura por Morena, Cuitláhuac García.

Los que leen entre líneas han traído a colación aquél cierre de campaña del 26 de junio del 2018 en el estadio Luis “´Pirata” de la Fuente, de escasa convocatoria ante la presencia de Andrés Manuel López Obrador, en donde se señaló al gobernador Yunes Linares de haber bloqueado a las empresas del transporte para impedir que llenaran el estadio.
Allí Amlo expuso claramente que cuando ganaran la Presidencia y la gubernatura, agravios como éste no se habrían de olvidar.

Quizá están llegando los tiempos de cobrar afrentas. El caso de la exsecretaria de Desarrollo Social en el gobierno de Peña Nieto, Rosario Robles, recluida en prisión preventiva, podrían ser un signo para empezar a poner las barbas a remojar.

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