Cómo hacer leche de coco en casa y sacar el mayor provecho de ella

El coco es una fruta de la cual se pueden aprovechar todas sus partes. Y una de las preparaciones más populares es la leche de coco, que no solo es deliciosa, sino también tiene algunos beneficios.

Su textura es cremosa, similar a la nata, desprende un aroma almendrado y es dulce. Dentro de sus beneficios se encuentran minerales como el hierro, fundamental para la formación de la hemoglobina, las hormonas y el tejido conectivo; el potasio, primordial para la salud del corazón, el riñón y la contracción muscular; vitaminas relevantes como la C que funciona de antioxidante y fortalece el sistema inmune; por último, el grupo de vitamina B también se encuentra presente, imprescindible para el crecimiento del organismo.

La leche de coco también tiene un buen contenido de fibra, además de que es una buena aliada para la regulación del tránsito intestinal, la prevención de enfermedades cardiovasculares y la pérdida de peso. Sin embargo, como todo alimento rico en grasa saturada, el consumo de la leche de coco debe limitarse, pues su alto consumo puede llegar a elevar los niveles de colesterol.

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Cómo prepararla en casa

La versión casera de la leche de coco mejora las propiedades de esta bebida. Así que si quieres disfrutarla en casa te vamos a dejar una sencilla receta para que la puedas preparar.

Ingredientes

  • 190 gr o 2 tazas de coco rallado
  • 4 tazas de agua

Elaboración

En una cazuela, calentamos el agua fuego lento, sin que llegue al punto de ebullición. Cuando haya cogido temperatura, la vertemos en bol, añadimos el coco rallado, trituramos hasta que los ingredientes estén completamente integrados y formen una pasta con textura homogénea, y dejamos reposar unos minutos. Finalmente, filtramos la pasta por un colador, preferentemente de malla fina, una gasa o cualquier recipiente que facilite el traspaso del líquido, y lo metemos en la nevera para que repose y se enfríe. El sabor resultante es bastante dulce, pero si quieres incrementarlo puedes agregar miel.

Puede consumirse sola o usarse como ingrediente de arroces, sopas o elaboraciones reposteras como crepas, pasteles o helados, a las que le dará un inconfundible toque aromático y un extra de sabor.

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Con información de Alimente.