José Vasconcelos y la educación

Cada niño enseñaba a cinco personas para instruirlas en la escritura y la  lectura, estos pequeños se hacían acreedores a diploma por buenos mexicanos

Foto: Agencias

Tercera y última parte

Con la creación de la SEP (octubre de 1921), la cruzada de alfabetización pasó a ser programa auxiliar de esta secretaría. Para el licenciado Vasconcelos no eran suficientes los maestros voluntarios adultos y ordenó formar un “ejército infantil” para su plan de educación en febrero de 1922, esta unidad estaba integrada por niños de cuarto, quinto y sexto año de primaria de escuelas públicas y privadas. Cada niño enseñaba a cinco personas para instruirlas en la escritura y la  lectura, estos pequeños se hacían acreedores a diploma por buenos mexicanos, preferencia para su ingreso a secundarias, preparatorias y escuelas profesionales dependientes del gobierno.

Además de los maestros honorarios, voluntarios y niños dedicados a esta importante labor, se establecieron escuelas y centros culturales con maestros ya pagados por la secretaría, con horarios diurnos y nocturnos ubicados en zonas pobres de la ciudad especialmente con obreros; este plan de enseñanza se dividía en dos etapas: primera, con la enseñanza de lectura básica, escritura y aritmética; la segunda aplicaba para personas con algunos conocimientos rudimentarios y avanzar el aprendizaje en su casa. Estas escuelas nocturnas también se fundaron en los estados, además los maestros rurales dedicaban una hora extra después de enseñar a los niños, para instruir a adultos iletrados. En 1923 se contabilizaron 99 centros escolares con 4804 alumnos y los nocturnos habían alfabetizado a 8617 adultos.

Para la maestra Eulalia Guzmán, directora del departamento, la campaña educadora dejaba mucho que desear en este aspecto (1923-1924) por varios factores: por la fuerte resistencia de la gente analfabeta para asistir a la escuela, y por el interés monetario de algunos maestros que sólo recibía paga y desatendían sus obligaciones académicas. Las escuelas nocturnas disminuyeron de 65 a 43 por el desinterés de la población aunado a la situación política a causa de la rebelión de De la Huerta contra Obregón.

Vasconcelos quiso compensar la falta de asistencia social y atención a la salud pública en las zonas pobres con el establecimiento de escuelas diurnas en la Ciudad de México, donde además de la enseñanza de la lectura y escritura se fomentara la cultura del bienestar económico y social, promoviendo aspectos para mejorar y mantener la buena salud. Con instrucción extra sobre artes manuales y agricultura para que los asistentes pudieran desempeñarse en estas labores y mejorar su situación. Los estudiantes tomaron de buena manera esta forma de enseñanza y se organizaron para hacer cooperativas escolares, producir y vender su producción, el maestro quedó relegado y sólo podía decidir sobre la enseñanza, el control lo tenían los alumnos.

Caso particular el de la colonia La Bolsa, barrio muy temido por ser refugio de delincuentes, niños y jóvenes agresivos, en un ambiente de suma pobreza y suciedad extrema. La Casa del Obrero de la colonia La Bolsa fue el primer centro de alfabetización que respondió a lo planteado por la Universidad Nacional de México para trabajar en la cruzada, en una semana se inscribieron 400 alumnos a los que se les dotó de útiles necesarios para el aprendizaje, el éxito de esta escuela se debió al entusiasmo del maestro Arturo Oropeza y 10 estudiantes de California, que para celebrar el aniversario de la consumación de la Independencia fundaron este centro dotando de servicio de energía eléctrica a uno de los barrios mas pobres y con muchos adultos sumidos en la ignorancia.

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