Teatro en Veracruz: “La piña y la manzana”

Los invitados a la cena discuten constantemente a la menor provocación.

Ésta obra escrita por Óscar Liera reúne a un grupo de simpáticos amigos que, decidieron pausar sus ocupadas vidas de profesionistas con el fin de reunirse como lo hacían de antaño. Todos son expertos en distintas áreas pero tienen algo en común: su entrega casi religiosa al veganismo, todos, excepto el más reciente, un contratista que apenas lleva 3 meses lejos de la carne y la verdad… Lo hacen pasar la noche más incómoda de su vida.

La obra da inicio con una danza acompañada de un juego de luces.

Como siempre, una vez que se pisa el recinto de La Casona del Teatro, los diálogos reciben una ligera distorsión para ubicar a los personajes en el puerto de Veracruz, entre tanto. La señora Lina Ramos, se hizo con una residencia en un edifico ubicado exactamente 3 kilómetros a la vivienda de cualquier otro vecino. Resulta que luego de tantos años, pudo coincidir una vez más con su viejo amigo Durán, un estudiante de arquitectura que se hizo con nuevos amigos, razón por la cual, Lina busca encajar en el nuevo círculo social de su amigo.

Todos los personajes llevan el color verde consigo.

Manuel Carpintero es el nuevo miembro de tal club puesto que sólo lleva 3 meses alejado de la carne, en un principio, descubre como esos veganos tienen ideas radicales, de entrada, creen que no pueden enfermarse debido a su dieta, pero cada uno deforma los hechos para engalanarse como aquello que no es. El Doctor García y la anfitriona Lina son quienes buscan la paz tras cada rabieta emergente cada 2 minutos. Especialmente por Condesa, una mujer carente de atención con un inexplicable acento ruso quien les grita a todos y anda mordiendo cuanta hoja tiene enfrente para hacerse notar.

Fue grande el asombro de los protagonistas tras leer un artículo de que la soja, produce cáncer en el duodeno.

Al ser nuevo, Carpintero no sabía que el simple hecho de pronunciar la palabra “Carne” invocaba en los rostros de sus cohabitantes una serie de arcadas y náuseas, desesperado, vocifera en ráfaga esa palabra maldita para escabullirse hasta la puerta donde, el sello dramático único del teatro da un giro de tuercas exponiendo así, la salvaje naturaleza de aquellas veganos que presumían ser mejores que todos los demás.

El Doctor García, está bastante orgulloso de su título, pero nadie sabía que en realidad, no es médico.

Lo que no es mentira, es el talento de sus actores, pues son estudiantes de la Universidad De Lóndres (Una escuela particular, mexicana desde luego) quienes se llevaron el primer lugar en la categoría C1 (montajes estudiantiles dirigidos por estudiantes) en el vigésimo sexto Festival Internacional del Teatro Universitario (FITU) 2019 que tuvo lugar en la sala Miguel Covarrubias de la UNAM