Desde temprano el canto de las primaveras y otras aves parecían informar que se acercaba el inicio de una jornada literaria que llevó por nombre Primer Congreso Estatal de Escritores.

Al quedar los fragmentos de listón rojo entre las manos de quienes los cortaron, las voces de la escritura entraron al recinto donde se discuten las leyes, ese día fue diferente, el espacio se llenó de alegría, de sonrisas, los organizadores felices de haber librado cualquier contratiempo. Entre los asistentes destacaban unos talentosos jóvenes todos muy ordenados, algunos con instrumentos, otros los matices de su voz fue la que de forma excelente ofrecieron a los asistentes, minutos antes apenas acomodándose en las butacas apareció un libro, testimonial de las lecturas que a lo largo del día se dieron cita, una edición especial cuya portada una poeta y pintora nos otorgó una imagen de sus múltiples óleos para ilustrar la portada, los editores también integrantes del colectivo ofrecieron los ejemplares para que quedara la memoria física del acto en una impresión. Por varias horas el espacio se convirtió en la catedral de las letras veracruzanas junto a escritores invitados de otras latitudes geográficas de este cuerno de la abundancia, convivían en armonía los diversos grupos literarios de la ciudad, hermanados unieron sus fuerzas para crear este colectivo.

Subieron al estrado los integrantes mesa de la mesa inicial de lectura, ahí apareció la invitada especial al evento…la poesía, pero no iba sola, la acompañaron el cuento, un artículo y posteriormente vendría un relato, para estar completos los géneros de los que se iba a disertar, esto no hubiera sido posible hacerlo si no estuvieran los escritores, gracias a su destreza en el manejo de las palabras creando múltiples rompecabezas literarios para darles forma y fondo, hablando de los sentimientos, recordando injusticias a jóvenes de otras generaciones, tema siempre vigente, los estilos literarios, la multiplicación de imágenes, los desgarradores sentimientos que dejan ver el alma donde se guardan las alegrías pero también las tristezas, viajaron por el recinto como el aire que respiramos, succionamos todas las propuestas que emanaban de sus voces para incrustarlas en nosotros, que penetrara por nuestros oídos como una necesidad imperiosa para seguir viviendo.

Así recordamos que la palabra tiene un poder inmenso para el mal, sin embargo son muchas sus posibilidades de hacer el bien con los hombres y las mujeres que escriben, cantan, pintan y en general crean mundos alternativos donde se habla del amor pero también de la indiferencia, la injusticia, el viaje interior al recuerdo de los padres, abuelos, o seres queridos que han partido, todos en la búsqueda permanente de un mundo mejor, ese es parte del legado donde voces que por primera vez pisaron un foro para expresar sus ideas, otros de mayor experiencia también se manifestaron, todos juntos sin distinciones. Los moderadores de las mesas cada uno con sus propias personalidades, desde lo jocoso hasta quien adornó con fragmentos poéticos antes de cada presentado a leer, el conductor del evento excelso, emotivo, el sonido veracruzano de la jarana y las décimas le dieron un halo envolvente de sabor veracruzano, los versos, las décimas, el aroma de la brisa del mar, de las coníferas de las montañas, sintiendo en el palpitar del corazón toda la ribera del golfo.

Es mucho lo que se puede decir de la jornada, donde permeó un ambiente de camaradería, al finalizar, se fueron del recinto felices, unos viajaron muchas horas para retornar a sus hogares, los más se quedaron en la ciudad y otras aledañas a descansar con un recuerdo agradable, satisfechos y con ganas de seguir adelante, fue un bálsamo para el espíritu.

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