EEUU crecimiento prolongado, pero lento y desigual

El crecimiento estadounidense está enrachado y celebra su décimo aniversario, con 121 meses de expansión, desde la recesión de 2008, pero la recuperación es lenta y desigual, lo que invita a no confiarse, pues podría terminar la buena suerte. El anterior gran periodo de expansión se produjo tras la crisis de las puntocom en 2001 y se prolongó durante la presidencia de Bill Clinton. Los frutos de esta recuperación son patentes: la tasa de paro es la más baja en medio siglo, suben los salarios, la vivienda vale más que antes de la Gran Recesión, la inflación es baja y la confianza se mantiene sólida. Barack Obama le heredó buenas cuentas a Donald Trump.

El National Bureau of Economic Research contabiliza 33 ciclos de crecimiento desde 1854, que duraron entre 10 y 120 meses. Solo dos épocas superaron los 100 meses. Pero esos ciclos suelen terminar fácilmente, por ejemplo, por una mala decisión de la Reserva Federal (Fed) por empeñarse a combatir la inflación con alzas de la tasa de interés, una espiral en el precio del petróleo, un desplome de Wall Street. la caída del consumo o la pérdida de confianza.

La mayor parte de la recuperación ocurrió en la presidencia de Obama y la mejora continua con Trump. Cuando Obama llegó a Casa Blanca, se destruían 700.000 empleos al mes. El sector privado creó más de 21 millones de puestos de trabajo en la recuperación, tras 110 meses consecutivos de contratación. La ocupación es un 9% más alta que antes de la recesión. El paro bajó en abril al 3,6% y desde hace tres años hay pleno empleo. Ahora falta mano de obra cualificada para cubrir 7,5 millones de vacantes.

Pero la recuperación es menor si se compara con los ciclos de los años dorados del periodo posterior de la Segunda Guerra Mundial hasta 1972 en que el incremento de los sueldos fue mucho mayor. Los salarios también suben desde 2010, pero la mejora se concentra en las rentas más altas, lo que eleva la desigualdad. Por la inflación, los sueldos reales apenas mejoraron, el poder de compra es el mismo que hace cuatro décadas. Antes de la crisis, los salarios crecían un 4% de media al año, ahora no llegan al 3% y con la tasa de paro tan baja deberían crecer mucho más.

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