Utopía

Como les he platicado en otras ocasiones, el nombre del título de esta “calumnia” sale a la palestra gracias al ex canciller inglés, Tomás Moro (nació en Londres, un 7 de febrero de 1448 y murió perdiendo literalmente la cabeza, en la misma ciudad –si mal no recuerdo, en La Torre- en el mismo Londres, el 6 de julio de 1535) nombrado por el entonces rey, Enrique VIII. San Tomás (la Iglesia Católica –tan rápida que es en agradecer favores, lo canoniza hasta 1935 y estoy seguro lo hizo con motivo de alguna vendetta en contra de los ingleses (tal vez para ayudar a Hitler, debió haber intervenido Eugenio Pacelli, Secretario de Estado en el Vaticano en ese entonces y había sido previamente nuncio en Alemania. Apoyó mucho a la causa nazi), porque el motivo de que le cortaran la cabeza fue por no reconocer la primacía de Enrique VIII sobre la Iglesia al haber decretado la separación del reino Inglés de la influencia de Roma, allá en el siglo XVI. Pues regresando a Tom y su obra, trata sobre un mundo idílico e inexistente (de ahí Utopía: “U”, del griego “no” y también del griego: “topos”: lugar, más el sufijo latino: ia. Quedando como “no hay tal lugar”. Y se trata de la narrativa de una sociedad ideal y por lo tanto ¡Inexistente!
¡EN MÉXICO HASTA LO QUISIERON HACER “SANTO DE LOS POLÍTICOS MEXICAS”! ¡H. R. C!*
Por cierto, en los tiempos de Salinas, varios políticos mexicanos, que ya andaban metidos a la cuestión “eclesial” y “pía”, sacaron la jalada de nombrar a Tomás Moro el Santo de los políticos mexicanos ¡Háganme el refabrón cavor!”, que, dicho sea de paso, aunque Moro no fue del todo muy ortodoxo, si fue un tanto fanático. Leal y aferrado a sus principios, por lo que prefirió le cortaran la cabeza de abjurar a su fe (cosa que no creo haría la mayoría de polacos mexicas ¡Y del mundo!) o sea, no se rajó para salvar el pellejo y sobre todo que habría podido ¡Cargarse de dinero gracias a ser válido real! Por lo que no puedo imaginar a un político actual –de cualquier nacionalidad- con tal integridad e incorruptibilidad ¡Todos andan en la pesca!
ENRIQUE VIII ERA UN TRUMPAS CUALQUIERA, PERO ¡MUY CULTO, NADA DE ADOCENADO!
Ya que andamos por aquellas remotas épocas, me atrevo a comparar a Enrique VIII de Inglaterra con el actual Trumpas, únicamente que el rey, como correspondía a la nobleza de aquel entonces ¡Era poseedor de una tremenda cultura!, incluido el dominio de varios idiomas, entre ellos el latín (lengua que venía a ser lo que el idioma inglés en nuestros días); de la cual es totalmente omiso el incuestionablemente adocenado Trumpas.
EN EL PRESENTE LOS LÍDERES MUNDIALES TIENEN TODO PARA SALVAR AL MUNDO
Bueno, pues ya casi me eché más de la mitad del espacio de este escrito, pero, a lo que voy con lo de utopía, es que en la actualidad, gracias a los sistemas de comunicación que posee el género humano, así como los incuestionables, cuando incalculables recursos que de todo tipo también es poseedor dicho género, pero, desafortunadamente acaparados por unas cuantos integrantes. Sería posible llevar a cabo un cambio en el sistema de vida de toda la humanidad para que fuera posible la erradicación de la miseria en todos los órdenes en el mundo; poner en práctica auténticos sistemas de salud globalizados, erradicando enfermedades de todo tipo y favoreciendo todo el conglomerado humano a mantenerse sanos o si no a bien morir ¡Y ni se diga la erradicación del hambre! Y de esta forma se atacaría de manera frontal la violencia a ultranza que desde siempre ha prevalecido en todas sus formas, modalidades y manifestaciones entre los humanos. Y de paso se podría incluso salvar al mundo del desastre al que lo estamos llevando, con todo y el resto de los pasajeros de la nave ¡Tanto al resto de la fauna como de la flora de dicho bajel! ¿A poco no?
¡CLARO DE QUE ES UN IMPOSIBLE PORQUE TODOS ESTÁN AMAFIADOS!
Pero, como les expliqué, es una utopía, porque la prevalencia del odio, la envidia, la avaricia y la codicia como sistema de vida y control de masas en toda la Tierra, está más que canijo erradicarlo, los humanos seguiremos en nuestro macabro festín, dándonos hasta con los crucifijos, no importa sigamos padeciendo todas las calamidades salidas de la mítica Caja de Pandora. Aunque, cabe la ilusión de que al final, puedan los sobrevivientes cuando menos ver y sobre todo entender y practicar el magnífico significado del espíritu de la esperanza, único bien que habían incluido los dioses y él último en salir del terrible contenido de dicha “vasija”.

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