Hablando de gente entrada en años

¿Ustedes llegaron a vivir en casa de sus abuelos? En mi caso, llegué a vivir en casa de mi abuela materna, pues el abuelo tenía ya años de haber “chupado Faros” (o sea, puedo decir categóricamente que tuve abuela). Y ahora, a la distancia, ya estando yo en la edad de ser abuelo (muchos de mis amigos lo son ya), me gana la nostalgia, sobre todo con estos tiempos de “cuando el destino nos alcance” que nos ha tocado vivir y recuerdo la figura de mi abuela Carlota sentada en su sillón tlacotalpeño, a la puerta de su recamara que daba al gran patio de su casa y mirando hacia la calle en un punto indeterminado, meciéndose lenta, pero con continuidad, sus pies cruzados en los tobillos, su falda hasta muy debajo de la rodilla y sus manos entrelazadas en su regazo. Eso era todas las tardes, en lo que esperaba escuchar el silbato de la cochera de tranvías, que si mal no recuerdo, era a las cinco de la tarde en punto, dando la señal de la finalización de la jornada en ese sitio, pero, para mi abuela era seña de que debía alistarse para “merendar”. No se decía cenar, sino merienda.

AÑOS QUE TRANSCURRIERON MUY LENTOS ¡DESPUES, TODO HA SIDO PRISAS!
Parecía el tiempo no transcurría y si lo hacía era con tremenda lentitud. Su casa era grande, con un patio enorme en donde todo era una huerta, pues había muchos árboles frutales e incluso limonarias. En la parte trasera el patio incluso tenía caña dulce. Y aún está el árbol de “Palo de mulato” del que en otras ocasiones les he contado, el cual creo tiene más de 100 años de antigüedad. Es toda una reliquia y un ícono de la ahora mi casa.
UNA ABUELITA COMO LA DE CRI CRÍ, INCLUSO TENÍA SU ROPERO ¡CON TANTOS RECUERDOS!

Siendo yo niño, para mí, mi abuelita tenía todos los años posibles, recuerdo que los fines de semana que me iba a quedar a su casa (en mi casa éramos 10 hermanos y la competencia estaba más que canija), sentada ella en su sillón, me dejaba tocarle sus manos ya surcadas por muchas arrugas y ella muy gentil me sonreía cuando yo, alisándole la piel del dorso de una de ellas, le decía yo: “Así eran tus manos cuando fuiste joven”.
CREO ES BUENO TENER EN UN LUGAR GRATO EN LA MENTE A DONDE REFUGIARSE A RATOS

Como les decía, en esto pienso cuando me gana la nostalgia, porque ahora todo es correr, correr y correr. Todo es prisa ya no hay el tiempo suficiente con el que se disfrutaba la vida en aquel entonces. Y en un momento dado llegamos a pensar nosotros, sus nietos, que debía haber sido muy aburrida la vida de los abuelos. Pero no, fue una vida plena, una vida llena de encantos y de mucho humanismo. Que hoy, en función al “progreso”, ya no sabemos disfrutar. Incluso, cuando ella iba a la ciudad de México, a visitar a uno de sus hijos (el tío Rodolfo), era una algarabía irla a recibir a la estación del tren o a verla a su casa a su llegada de la gran capital, de la cual ella nos hablaba maravillas. Obviamente, aun no estaba congestionada como ahora, que solamente estando uno con un gran compromiso, es que se atreve uno a ir y en pisa y corre. Pero a quedarse ¡Jamás!
CON MIS AMIGOS LOS LORENZO, SUS ABUELITOS VIVÍAN CON ELLOS

Que padres nuestros abuelos (en mi casa mi abuelita). Con quienes comparto luego este tipo de experiencias, es con mis amigos los Lorenzo Licona, pues con ellos vivieron sus abuelos maternos, el licenciado Fidel Licona y su esposa Doña Juanita ¡Muy lindos señores! De niño yo llegué a conocerlos y tratarlos o mejor dicho, ellos me trataron a mí y siempre lo hicieron muy cariñosamente.

¿A DÓNDE NOS TENDRÍAMOS QUE IR PARA NO VIVIR CON TANTA ZOZOBRA?
¡Muy padre haber vivido con los abuelos! Tenemos un buen bagaje de recuerdos, para estos tiempos que todo es prisa y desafortunadamente en estos últimos años ¡Mucha violencia! Hablando de todo un poco, mis abuelos vivieron en plena revolución de 1910, cuentan que vivían en la hoy Ciudad de México y como se puso todo muy crítico, se vinieron caminando por la vía de ferrocarril hasta Veracruz y aquí se quedaron a vivir. Fue un periplo por demás interesante, nos contaba la abuela, el cual lo realizaron ella, el abuelo y mi tía Josefina. Hoy ¿A dónde nos tendríamos que ir para huir de toda esta violencia?

http://losbuenosdias.blogspot.com
correo: [email protected]

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.