La tasa Tobin amenaza a Europa

Un impuesto para elcomprador de acciones o activos financieros

Hay probabilidades de que se implante en España un impuesto sobre las transacciones financieras, la llamada tasa Tobin, que el PSOE contemplaba en el anterior proyecto de Presupuestos Generales del Estado y en el programa electoral con el que ganó las elecciones. Se trata de una tasa ya preconizada por John Maynard Keynes, en 1936, después de la Gran Depresión, aunque fue la propuesta más concreta, en 1971, fue del economista norteamericano James Tobin, de la Universidad de Yale (premio Nobel de Economía), y consiste en una pequeña tasa impositiva, del uno por mil, sobre las transacciones financieras especulativas en los mercados internacionales de divisas.

La propuesta tiene dos objetivos: mayor nivel de estabilidad en los mercados de divisas, y dar un apoyo económico a los países del Tercer Mundo. Años después, en 2010, un grupo de 60 países, entre ellos Francia, el Reino Unido, España y Japón, propusieron en la ONU la una tasa similar sobre transacciones financieras para contribuir al logro de los Objetivos del Milenio.

Este no es un impuesto a la banca, un impuesto directo sobre un sujeto o una persona jurídica concreta, sino un impuesto indirecto sobre un objeto o hecho económico (compra, consumo, etcétera) y que soportará el inversor o comprador de acciones o activos financieros. Los bancos liquidarán el impuesto a Hacienda, como sujetos pasivos, como el IVA, donde los compradores o inversores serán los contribuyentes del impuesto.

Lo justifica el que cualquier ciudadano, por escaso poder adquisitivo que tenga, debe pagar impuestos por comprar un libro y que no se paguen impuestos en las compras de cualquier tipo de activos financieros. En el Plan de Estabilidad Financiera 2019-2020 que el Gobierno español recién envió a la Comisión Europea, se establece un gravamen del 0,2% sobre las operaciones de compra de acciones españolas, independientemente del lugar de residencia de quien las realice, y que sean títulos de empresas con un valor bursátil superior a 1.000 millones (casi todas las del Ibex). Calculan que se recaudarían 850 millones de euros anuales.

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