La OMC casi desaparece

Bloqueada por Estados Unidos, la Organización Mundial del Comercio (OMC), poderosa organización que lideraba la globalización y era responsable del orden multilateral ha cedido ante un sistema en que el más fuerte impone sus reglas. La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström lo advirtió: “Estados Unidos intenta matar a la OMC desde dentro”, desde octubre de 2017.

El 10 de diciembre próximo vence el mandato de dos jueces del Órgano de Apelación, el más importante de la OMC y todo indica que el bloqueo estadounidense para nombrar sustitutos dejará inoperativo el tribunal responsable de dirimir los conflictos comerciales de 164 países, con lo que la Administración de Donald Trump habrá logrado boicotear el organismo nacido apenas en 1995, sustituyéndolo por un sistema de negociación entre países, en EE UU y China, impondrían sus condiciones.

La Unión Europea (UE), otro los grandes bloques comerciales del mundo, debe salvar el sistema no solo para defenderse a sí misma, por lo lleva meses tratando de impulsar una reforma que, además de satisfacer a los estadounidenses, logre adaptar la OMC, el organismo que sustituyó al GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio), a la era digital. Habría que hacerlo más ágil en asuntos como la propiedad intelectual, los derechos de protección de inversión o el comercio electrónico.

Ante las dificultades para poner de acuerdo en una reforma a los 164 países miembros, Bruselas trata de impulsar, una OMC paralela en que no participe Estados Unidos y en la que se diriman las diferencias comerciales.

Esta nueva vía de arbitraje, a la que países como Japón, India, Rusia o Suráfrica ya han mostrado su apoyo, sería un mecanismo temporal a la espera de que la OMC auténtica volviera a estar operativa. Las anteriores Administraciones de EE UU ya habían criticado duramente al Órgano de Apelación por considerar que se excedía en su mandato y que dictaminaba en demasiadas ocasiones contra los intereses norteamericanos.

Pero con la llegada de Trump, han amenazado con ignorar las sentencias, que, frente a lo que ocurría en la época del GATT, son de obligado cumplimiento para los 164 países miembros.

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