El fisco de EEUU investiga a Uber

El gran problema del modelo de negocios de las aplicaciones (apps) milagrosas, que nos facilitan la vida como nunca antes, es que desconocen las leyes de los países en que operan. Son recibidas como la panacea, la solución a problemas que antes no existían, aunque soslayen la normatividad, y así disponen de recursos ajenos, derechos laborales y esquemas que han funcionado con cierta eficiencia.

Tal es el caso de Uber, la milagrosa compañía de transporte que no tiene un solo vehículo, ni una relación laboral con el conductor, ni responsabilidad alguna en caso de accidentes, ¡vaya!, ni siquiera existe físicamente, pues se trata de una milagrosa “app”, que nos permite disponer de un automóvil del año, con un conductor “decente”, por unos cuántos pesos, dólares, libras esterlinas, euros, etc., de los cuales se lleva una tajada. Peor todavía, sin pagar impuestos.

Pero en países en que el fisco es más estricto, como Estados Unidos ya se le investiga, aunque un poco tarde, porque se trata de impuestos de 2013 y 2014, aunque la “empresa” afirma que los resultados de las pesquisas son “inciertos” y aunque admite que tendrá que ajustar su balance de beneficios fiscales y adelantó que es “razonablemente posible” que cambien “significativamente” en los próximos 12 meses.

Además, “Dado el número de años restantes sujetos a examen y el número de asuntos que están siendo examinados, la compañía no es capaz de estimar la totalidad de ajustes que tendrá que realizar al balance de beneficios fiscales”. Aunque si hay números, pues en los próximos doce meses, la firma estima que sus beneficios fiscales se reducirán en 141 millones de dólares (125,5 millones de euros) por las investigaciones en curso.

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