Comienzan EEUU y UE una guerra de divisas

Hace pocos días, Donald Trump acusó a Europa de recibir a miles de vacacionistas estadounidenses gracias a que el euro se está devaluando. Está obsesionado con la fortaleza del dólar y sus efectos negativos para EEUU, así como con el déficit comercial con sus socios comerciales. El alza de los aranceles fue parte de su estrategia para corregir esta situación, pero el valor del dólar está fuera de su influencia, y menos aún el valor de la moneda europea, el euro. Eso es tarea de los bancos centrales, en el caso de EEUU, la Reserva Federal (Fed) y en Europa, el Banco Central Europeo (BCE), y su objetivo prioritario es mantener a raya a la inflación.

Anticipando la cumbre del G20, que se celebrará a final de mes, miembros del Consejo de Gobierno del BCE reunidos esta semana en Sintra (Portugal) denunciaron una guerra de divisas emprendida por EEUU, del dólar contra el euro.

El presidente del Banco de Finlandia, Olli Rehn, acusó a EEUU de ser responsable de la ralentización económica. EEUU ha comenzado a preparar ya el terreno, la Fed amplío el número de países monitorizados para detectar presuntas manipulaciones de monedas y el Departamento de Comercio maniobra para establecer un régimen de sanciones con aranceles adicionales a los países que devalúen sus monedas.

Trump pretende un cambio radical a la perspectiva histórica de EEUU que siempre apostó por un dólar fuerte como referencia de los mercados financieros y símbolo de estabilidad económica. Un dólar caro implica poder comprador en el exterior y un fuerte atractivo para la inversión extranjera, aunque resta competitividad a la economía estadounidense.

Y trump, en campaña para reeditar su mandato, tiene en la mira a los banqueros, empezando por el suyo, Jerome Powell, presidente del Fed, y siguiendo con Mario Draghi, del BCE.

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