Se trata de aprovechar las horas que su vehículo permanece inactivo, aunque acumula depreciación, intereses, seguro, derechos vehiculares, tenencias, etc. En eso se enfocó la llamada moderna economía colaborativa para la idea de alquilar los coches de particulares a otras personas.

Y nació Drivy en Francia, una aplicación digital para alquilar coches por días, fines de semana o temporadas más largas, en un carsharing en la modalidad round-trip, diferente al más conocido, free-floating, que se alquila por minutos. Y fue tanto su éxito que fue comprada por la empresa americana Getaround, que ya opera en la actualidad en seis países europeos.

Por ejemplo, en España, desde 2015, Drivy cuenta con 5.500 coches para el alquiler, casi la mitad en Madrid y Barcelona, el resto en Valencia, Málaga y Sevilla, pues la demanda se concentra en grandes urbes. Se dice que en ese país unos 200.000 usuarios han alquilado un coche.

Getaround impulsará las campañas de marketing y publicidad para dar a conocer el servicio, potenciando la tecnología que hay detrás de la empresa, que requiere de una potente herramienta informática, con la que cada propietario es su propio empresario y decide a qué precio alquilar el coche, pudiendo variarlo cada día. El precio que se ajustará en función de la marca y modelo del coche, antigüedad, kilometraje y estado; de la zona en que está el coche; los días de la previsible demanda, que será mayor los fines de semana, los puentes, periodos vacacionales, o las propias expectativas de ganancia, pero sin quedarse fuera del mercado, por lo que la compañía fija límites. Getaround gestiona el precio, el calendario de disponibilidad y los contratos, pero el negocio se realiza directamente entre el propietario y el usuario.

La entrega tiene dos modalidades: la normal en que el propietario estará en un lugar preestablecido para entregar las llaves del coche al usuario y solicitarle la licencia de conducir para comprobar que está en regla, que pasa de los 21 años, etc., y firmar el contrato. Es gratis
y se paga en función del alquiler. Por cada cien euros del alquiler, el propietario se queda con 70 euros y de los otros 30 euros, 10 son para abonar el seguro (Allianz), 3 euros por el servicio de asistencia en carretera (Race) y 17 son para Drivy. Hay una aplicación para evitar este trámite (carsharing), pero cuesta 29 euros mensuales. La modalidad, Drivy-open, es para propietarios que buscan rentabilidad a su coche y no para alquileres esporádicos. Pero todo esto requiere seguridad jurídica, de la que aún no disfrutamos.

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