Por Don Roberto Matosas.

En el Coaching de Equipo de hoy, los cuatro diferentes sentidos del Compromiso (prometer con alguien y con algo: con un proyecto ilusionante y con personas que merecen la pena por su credibilidad y su liderazgo).

– El Compromiso como energía (el Talento es Capacidad por Compromiso en el Contexto adecuado). De hecho, es la suma de cuatro energías: física, mental, emocional y de valores.

– El Compromiso como cualidad, como competencia. En este sentido, es en realidad “semilla de compromiso” y por tanto una persona con 23-25 años que no ha vivido experiencias de compromiso (con los boy-scouts, con otra asociación, peña, etc) es raro que “se caiga del caballo” al entrar en una organización como primera experiencia laboral.

– El Compromiso como valor, como guía para las actuaciones en la medida que se valora, se le da importancia al mismo. Es un valor común a muchas de las organizaciones ganadoras.

– El compromiso como las reglas del juego. En este sentido, los equipos de verdad, los auténticos, han de estar dotados de “reglas de compromiso”, de un contrato de comportamientos observables que se espera de los integrantes de un equipo.

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Mucho me temo que un supuesto equipo sin “reglas de compromiso” dista de ser tal. Como tampoco lo es realmente si no tiene visión, misión y valores compartidos por el equipo; si no cuenta con un “mapa de diversidad intangible”, y por tanto no ha analizado su complementariedad; si no hay un diagnóstico certero de sus fortalezas y sus oportunidades de mejora; si no tiene su “parrilla ERAC” para implantar una estrategia de océano azul; si no actualiza sus planes de acción como equipo.

En consecuencia, la gran mayoría de los llamados equipos no lo son porque no generan suficientes sinergias, no obtienen resultados mucho mayores que cada uno de los integrantes por separado. Y cuando un grupo no genera sinergias, lo que genera es antisinergia (el valor total se reduce respecto al de cada individuo).

Ya sabes: no hay equipo sin líder ni líder sin equipo. El compromiso del líder es en generar un equipo de verdad (hacer equipo, desde una visión para inspirar a los integrantes del equipo). Y un equipo solo se compromete de verdad si cuenta con un/a líder que merece la pena. Fuente: Juan Carlos Cubeiro.

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