José tiene 16 años, quiere ser figura del fútbol internacional. Pepe, como lo llaman sus amigos y familia, fue campeón del fútbol mexicano en la categoría sub17 y, por si fuera poco, también fue goleador del torneo por lo que resulta normal que varias agencias de representación quieran firmarlo, pero esto debe hacerse mediante sus padres, pues Pepe es menor de edad.

Como jugador sub 17, Pepe solo recibe una beca que va alrededor de los tres mil pesos mensuales, al cumplir 18 y tener un contrato como elemento del plantel sub20 esta beca se convertirá en un sueldo mensual de 5 mil pesos. Para ese momento Pepe solo se preocupa por “llenarle el ojo” al entrenador de la categoría sub20 y tener un sponsor técnico que lo surta de zapatos para jugar; lo segundo vendrá más pronto que tarde como consecuencia de su desempeño en la cancha y, para los potenciales patrocinadores, prácticamente será irrelevante qué agencia está representando a Pepe; asumiendo que su papá no decidió asumir esa función.

Pepe logró consolidarse como titular sub20, nuevamente fue goleador y el Director Deportivo de su club decide incluirlo entre los jugadores que harán pretemporada con el primer equipo pues, además, cumple con la edad para sumar minutos como menor que exige la LigaMX. Tras una gran pretemporada Pepe firma su primer contrato como elemento del primer equipo y ahora gana 30 mil pesos mensuales.

Todo es felicidad para Pepe pues también recibe constantes convocatorias a la selección nacional sub20 y el sponsor técnico, que solamente le daba dos pares de zapatos cada tres meses, quiere firmar un contrato formal con el jugador para que utilice exclusivamente su marca.

Aquí la situación se hace más compleja para jugadores como Pepe pues posiblemente requiere asesoría psicológica y entrenamiento mental para salir adelante de los altibajos para consolidarse en la élite del fútbol nacional; supongamos que Pepe tiene una excelente temporada en la LigaMX y se hace objeto de deseo de otros clubes; su club formador le ofrecerá un contrato más “jugoso”, digamos de 150 mil pesos mensuales. Es ahí cuando Pepe nota la importancia de una asesoría integral en una carrera en donde todo son halagos de su círculo cercano y ya hay que enfrentar a la prensa.

En el escenario ideal, Pepe cuenta con asesoría psicológica, legal, financiera, entrenamiento de medios y de gestión de imagen para poder centrarse únicamente en el fútbol. La realidad es que muchos talentos se quedan en el camino por no fortalecerse mentalmente, otros llegan al primer equipo pero les parece tanto lo que ganan que no buscan un asesor financiero que asegure su futuro. Otros pocos, llegan a la élite mundial y sufren crisis mediáticas como ha sido la constante con Neymar, ahora en un escándalo sexual que decidió abordar sin asesoría legal y hoy puede enfrentar 5 años de prisión. Si algo se puede asegurar a un futbolista, es que las crisis van a llegar y siempre será mejor estar preparado en todos los frentes.

Twitter: @angelpalma1

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