Uso eficiente de la energía solar

Los diferentes sistemas de generación de energía desarrollados hasta nuestros días están entrando en un periodo de transformación radical ante la necesidad de cumplir con las metas de la Agenda 2030 desarrollada por la Organización de las Naciones Unidas, bajo la premisa de la inminente necesidad de poner un freno a los acelerados procesos que estamos viviendo en la destrucción de nuestro planeta.

Los procesos de transición energética han adoptado nuevos criterios para avanzar hacia un desarrollo sustentable de nuestras economías teniendo como mira limitar las consecuencias del calentamiento global; evitar las altas emisiones de carbono en la atmósfera y la contaminación de suelos y aguas provocadas por el uso de energéticos fósiles, así como preservar los ecosistemas del mundo y la biodiversidad que nos permiten la vida.

Acceder a energías seguras para nuestra propia la sobrevivencia, a través del uso de fuentes renovables, es un proceso complejo que implica definir políticas públicas y privadas congruentes con los grandes proyectos de inversión global que permitan garantizar su competitividad.

Por su situación geográfica, la gran diversidad de climas y ecosistemas y por ser una de las regiones del mundo con mayor irradiación solar México cuenta con un gran potencial para la generación de energías renovables, sin embargo, la variable costos-beneficios, hasta el momento, representa un gran obstáculo para su implementación masiva. Revertir esta situación requiere de visualizar el uso de energías renovables como una inversión necesaria e inteligente a mediano y largo plazos.

Congruente con esta premisa y los compromisos que nuestro país ha adquirido a nivel mundial, la Ley de Transición Energética publicada en el Diario Oficial de la Federación el 24 de diciembre de 2015, establece en su artículo tercero transitorio que: “La Secretaría de Energía fijará como meta una participación mínima de energías limpias en la generación de energía eléctrica del 25 por ciento para 2018, del 30 por ciento para 2021 y del 35 por ciento para 2024”.

De acuerdo a datos proporcionados por la propia Secretaría “Durante el 2017, el 21.08 por ciento de la energía eléctrica que se generó a partir de fuentes limpias fue de 69,396.16 gigavatios por hora. La capacidad instalada de energías limpias alcanzó 22,327.40 megavatios que representan el 29.5 por ciento de la capacidad nacional instalada. Lamentablemente no llegamos a la meta propuesta, tenemos que acelerar el paso para cumplir con lo propuesto en 2024.

Afortunadamente los avances tecnológicos se han convertido en un gran aliado en el uso de energías verdes y limpias, especialmente la solar, que es ya una de las fuentes de generación de energía más competitivas del mercado; incluso sus costos alcanzan actualmente precios similares o inferiores a la electricidad generada a través de combustibles fósiles.

México es uno de los cinco países del mundo con mayor potencial de energía solar, representa alrededor de cincuenta veces el total de la energía eléctrica que generamos hoy por otros medios. La energía solar promedio que recibe nuestro país es de 5 kilovatios por cada metro cuadrado al día, aprovechar este privilegio nos debe llevar a establecer las condiciones necesarias para atraer las inversiones necesarias y los protocolos de investigación que nos permitan desarrollar cadenas de valor agregado para convertirnos en el mediano plazo en una potencia mundial en la generación de electricidad a través de la energía solar.

La titular del Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, dio a conocer el pasado día 24 del mes en curso el Programa Ciudad Solar, como una más de las medidas para combatir la contaminación atmosférica de la que somos víctimas quienes habitamos en ella, para reducir gastos operativos y para contribuir con el porcentaje de calentamiento a nivel global.

El Programa consiste en alcanzar el objetivo en 2024 de que 300 edificios del gobierno de la ciudad capital utilicen energía solar en la generación de su propia electricidad, lo que representaría evitar la emisión de dos millones de toneladas de dióxido de carbono en la atmósfera capitalina, equivalente a la contaminación que generan alrededor de 290 mil automotores al año. De igual modo los sistemas de transporte eléctrico en la capital van a operar con base a energía fotovoltaica. Estas medidas representarían para las autoridades un ahorro de cerca de 77 millones de pesos anuales a precios actuales a partir de ese año.

De manera paralela el Programa contempla la generación de bioenergía en la Central de Abastos, proyecto en el que se invertirán 600 millones de pesos con financiamiento del Banco Mundial; la recuperación de biogás en el Bordo Poniente; el apoyo a un número importante de micro, pequeñas y medianas empresas para la transición al uso de paneles solares; la instalación de calentadores solares térmicos en cerca de 135 mil viviendas; y la puesta en operación de una microhidroeléctrica en el Sistema de Aguas de la Ciudad de México en el ramal Lerma-Cutzamala.

El Programa Ciudad Solar es muy ambicioso, sin duda, pero es un gran ejemplo de medidas acertadas con visión de futuro. Prevé inversiones por 740 millones de pesos durante esta administración por parte del Gobierno de la Ciudad de México y de casi 13 mil millones más que serán financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y Nacional Financiera.

Bienvenida la iniciativa de la Ciudad Solar, así como todas las medidas que podamos poner en marcha para evitar las consecuencias del maltrato de que ha sido objeto nuestro planeta Tierra en nuestro país. Las próximas generaciones nos lo agradecerán.

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