Al Margen del Café

Una pastilla llamada “ubicación”

Por: Katya Ortiz

Actualmente vivimos en una sociedad sumamente revolucionada donde la inmediatez de las cosas ha ocasionado que todas nuestras actividades se aceleren de tal forma que en muchas ocasiones terminan rebasando nuestra capacidad emocional para manejarlas. Es una sociedad donde estamos a dos clics de ver noticias al momento, de ver discusiones sin sentido en redes sociales, estamos también expuestos a la falta de civilidad vial motivada por el egoísmo del tiempo propio, en fin, somos víctimas y en ocasiones victimarios cuyas acciones pueden desencadenar un momento de implosión emocional causando una tristeza, decepción, frustración en la que el mundo se hace tan pequeño en nuestra mente que no logramos ver la salida de nuestro problema.

Es imposible estar ajeno a enfrentar cualquier problema en algún momento de nuestro día, sin embargo estos problemas solemos maximizarlos a tal grado que para nosotros son el inicio de la 3ra. Guerra Mundial, son hechos inmanejables, inexplicables, desde nuestro egoísta punto de vista, que nos suceden donde somos las víctimas. No hay una respuesta o una fórmula que nos diga cómo evitar tener un problema, pero si hay métodos para poder dimensionar el problema y en un estado de mayor tranquilidad emocional darle una solución. El método que me refiero es el de la ubicación.

El método de la ubicación no es otra cosa que darle dimensión a tu situación y ubicarla en una escala comparativa donde puedas darte cuenta que tan serio es tu problema. La mayoría de nuestros problemas tienen una solución fácil y aunque inclusive pueden llegar a no tener una solución instantánea el que sucedan no va ocasionar la muerte de nadie. Me refiero a los problemas banales del día a día: que si cerraron la calle y por su reparación tengo que hacer 20 minutos más de tráfico, que si hace norte y eso va impedir salga a correr, que sí llegas a un restaurante y se acabó de tu platillo favorito, que si los baches de las calles, que si tienes que caminar tres cuadras más porque no hay estacionamiento justo en frente del lugar que quiere ir, etc. Todos estos son los que llamamos problemas y que a diario minan nuestras mentes.

Por otro lado hay personas con problemas reales: no tener un techo, tener que caminar desde Centroamérica para llegar a Estados Unidos por una oportunidad de empleo, ganar el salario mínimo para mantener una familia de cuatro, tener una enfermedad terminal, un niño de cinco años que deba pedir limosna con su papá… Estos son problemas reales, estas son situaciones difíciles que merecen nuestro respeto y cada vez que sentimos que se nos cae el mundo porque tu selfie no salió como querías, solo te pido por favor que te tomes un minuto para darte cuenta de la gravedad de lo que haces habiendo tanta desfortuna en otras persona.

Facebook: Katya Ortiz

Instagram: Soy Katya Ortiz

Twitter: imkatyaortiz